Ahora o nunca

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Arturo Patiño regresa a Riazor.org para hablarnos de la importancia de los tres próximos partidos y también de una faceta del juego que el Dépor no está aprovechando: el balón parado.

La segunda vuelta pasa mucho más rápido que la primera. Sé que lo que acabo de decir no tiene sentido porque son los mismos partidos y están en juego los mismos puntos, pero dentro de un vestuario es así. Dentro de un vestuario pensamos así.

Llegó el momento de echar cuentas y tomar decisiones… si fuera menester. Excepto un mirlo blanco de ultimísima hora (creo que pocos contamos con ello), la plantilla es la que hay. Analicemos lo que tenemos por delante, en un plazo de 30 días, justo antes de que nos midamos a nuestro máximo rival, el Celta de Vigo.

Quiero escribir en positivo, aún sabiendo que quizá estas líneas ya no sirvan el domingo a eso de las 2 de la tarde, porque la primera premisa no se haya cumplido y tengamos que hablar de las exigencias hacia un nuevo responsable del banquillo de Riazor. La victoria frente al Granada es inexcusable. Si no se produce, y en ese caso me darían absolutamente igual las circunstancias, el cese de Víctor Fernández debe ser inmediato. Ni siquiera esperar al lunes, porque sería perder un día de trabajo. No habría excusas.

Si el domingo disfrutamos de la comida, habrá que pensar que un punto en Vallecas no es malo, pero tres pueden exigirse y además serían una rampa de lanzamiento muy, muy importante, teniendo en cuenta lo que llega una semana más tarde. Y me explico. Llegará el Eibar a Riazor y con esa victoria podríamos sumar nueve de nueve. Viendo cómo se están comportando prácticamente todos los equipos de la mitad de la tabla hacia abajo, tres victorias consecutivas serían “la de Dios y mi madre”. Pasaríamos a estar en un mirador respirando aire puro, en lugar de al borde del precipicio intoxicados por las necesidades.

La visita al Bernabéu la dejo como jornada de reflexión. Perder no dolería demasiado y ganar nos daría una fiebre del sábado noche, que falta nos hace. Cómo conseguirlo ya no está en nuestras manos. Depende del Sr. Fernández y sus pupilos. El primero ya debería saber sobradamente qué es lo que le puede exigir a cada uno de los segundos. Si las cualidades de su plantilla no le llegan para alcanzar victorias, su trabajo debería sumar lo que falta para conseguirlas. Una pista gratis: Empieza por “Es” y termina con “trategia”.

¿Alguien ha visto alguna jugada de estrategia en los 19 partidos de la primera vuelta? Me refiero de los de azul y blanco. Esa ausencia de trabajo es imperdonable cuando hablamos de un entrenador de élite (por lo menos por el puesto que ocupa). Para los futbolistas, ese entrenamiento es un auténtico coñazo, lo reconozco, pero va en el sueldo.

A modo de ejemplo, dejo la experiencia que viví con el CD Ourense en Segunda División. Faltaba una jornada de Liga, veníamos de una racha de ni me acuerdo cuantas derrotas seguidas, el presidente se carga a Teixidó, nada más acabar el último partido en casa, y llega Luis Rodríguez Vaz para la última jornada. Teníamos 13 días de trabajo por delante porque la Liga se paraba por un partido de la selección; nos valía el empate contra el Almería y a ellos solo les salvaba la victoria.

Pues bien, “el comandante” nos tuvo el 85% de los entrenamientos practicando todo tipo de estrategia ofensiva. Faltas frontales, laterales, corners, saques de banda (eso que se hace con la mano y todavía se ven jugadores que se la dan al rival), saques de portería… Un coñazo como no recuerdo otro, sesiones de hora y media de repeticiones de movimientos y ejecuciones… Eso sí, Almería 2 – CD Ourense 3. El primer gol, falta lateral, ejecutada por Nando al primer palo, tal y como se había entrenado, y gol de cabeza. Estrategia ejecutada a la perfección y partido encarrilado.

Como diría una amiga mía muy tuitera: #ahílodejo

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