Aprobado raspado

Descenso_Valeron_06
Alberto Becerra | A Coruña | - 19:30

Cuatro victorias y una derrota en cinco partidos de competición oficial disputados deberían suponer siempre, por lo menos, un notable. Sin embargo, por la forma de conseguir los triunfos, el Deportivo nos deja sensación de no pasar del aprobado raspado.

Dice mi compañero Gonzalo Soto que a un entrenador recién llegado conviene darle una venia de cinco partidos antes de juzgar su trabajo en un sentido u otro. Es ésta una apreciación que puedo compartir en muchas ocasiones, si bien no dejo de reconocer que, a veces, hay errores que son tan evidentes y peligrosos, que provocan que cinco sean demasiados partidos para quedarse callado y no advertir de su presencia con el objetivo de que sean corregidos.

De todas formas, si nos atenemos a la competición oficial, ya han pasado esos cinco partidos: uno de Copa del Rey, frente al Girona, y cuatro ligueros, en los cuales –exceptuando el disputado frente al Elche-, una onda respiración, una inmensa sensación de alivio y un “¡fiiinaaaaal!” pronunciado a modo de grito alegre y angustiado a la vez, recorrían el paisaje general del deportivismo, mientras los corazones de los aficionados iban ralentizando el altísimo ritmo de sus latidos, provocado por un inmenso sufrimiento. Y es que, aunque se ganaron tres de los cuatro encuentros ligueros disputados, se sufrió mucho más de lo debido para lograrlo.

Cuando, durante la pretemporada, compartía las declaraciones de José Luis Oltra afirmando que éramos el enemigo a batir, era porque a día de hoy, el Deportivo de La Coruña se ha forjado un nombre en el fútbol profesional gracias a su brillante historia reciente. Eso se paga caro en esta categoría (y si no, que se lo digan al Atlético de Madrid) y es misión de entrenador y jugadores emplear las armas necesarias para que las consecuencias sean mínimas. Sin duda, es algo que parece haberse hecho en la faceta atacante: el equipo combina bien, tocando la pelota, sabiendo qué hacer con ella, entrando en cada partido con las pilas cargadas y con ganas de comerse al rival y jugando por momentos fútbol de muchos quilates; mas poco a poco, el cansancio parece ir haciendo mella y el conjunto deportivista se diluye como un azucarillo en una taza de café. Es aquí cuando llega el momento de conservar lo que ya se tiene, y donde parece estar, sin duda, el punto más débil de este Deportivo.

Ante Recreativo de Huelva, Barcelona B y Sabadell, el Deportivo terminó pidiendo la hora de manera incesante, cometiendo errores clarísimos en defensa que, de no ser por la agudeza de un soberbio Dani Aranzubia, perfectamente hubiesen podido restar puntos en Liga. Son errores de coordinación entre los centrales, fallos individuales de los laterales y, también, generados por un centro del campo que necesita más acoplamiento. Pero se repiten semana a semana, sin que veamos mejoras de ningún tipo, e impiden que el equipo cierre partidos que, aparentemente, tiene ganados, como pasó contra Barcelona B o Sabadell, dejándonos a todos la misma sensación que en un profesor deja un alumno al que durante las clases se le nota nivel suficiente para conseguir una alta nota y no pasa del aprobado raspado.

Nadie pensaba ni dijo a comienzo de temporada que el Depor fuese a pasearse en esta categoría; es más: estamos viendo más fútbol del que en un principio muchos esperábamos. Pero no por ello debemos cerrar los ojos ante la evidencia: este equipo va a sufrir para marcar en muchos partidos, y de la misma forma que se cuida el ataque y se trabaja la parcela ofensiva, conviene también velar por la defensiva, ya que cuando el marcador está claramente decantado a favor conviene cerrar el partido cuanto antes, y porque, aunque no nos haya gustado demasiado en su día, en esta categoría, muchos partidos se ganan también como lo hizo aquí el Hércules de Alicante en la segunda jornada, bien plantado atrás y aprovechando una de las pocas ocasiones de gol que haya. Es algo que conviene ir entendiendo desde ya o de lo contrario, el devenir de los partidos, los rivales, los resultados y la clasificación podrían hacérnoslo comprender, de un modo más duro y cruel.