Buena actuación = nueva alineación

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Alberto Becerra | A Coruña | - 12:00

La presencia de Seoane y Morel en el once inicial del pasado domingo prueba que con José Luis Oltra, los suplentes no están condenados al banquillo de forma perpetua. Basta con que aprovechen su oportunidad para tener una actuación destacada y obtendrán su recompensa.

Finalmente se deshojó la margarita y, el pasado domingo, en Alicante, Ayoze Díaz tuvo que esperar su oportunidad en el banquillo viendo cómo Claudio Morel ocupaba la titularidad en la posición de lateral zurdo. Con ello se terminó el debate de la semana pasada y Oltra nos calló a todos aquellos que creíamos, por unas razones o por otras, que Ayoze era capricho suyo y, por tanto, intocable en el actual Deportivo.

No; nadie se alegra por el sufrimiento que pueda tener el canario; evidentemente, ser suplente no es plato de buen gusto para ningún futbolista. Más sí cabe destacar en este sentido que José Luis Oltra, con esta decisión, fue consecuente con la doctrina que viene aplicando a los que esperan su oportunidad en el banquillo desde que comenzó la temporada, y que premia una destacada actuación con la continuidad en el once inicial: es verdad que para quienes comienzan como suplentes, la cosa no es sencilla, pues han de esperar a que el jugador titular –sea en la posición que sea- no pueda hacerlo por sanción o lesión; pero basta con que la actuación de los primeros sea buena, aprovechando al máximo su oportunidad y superando en buena medida los servicios que daba el sancionado o lesionado para que las tornas se inviertan y se hagan con el sitio. Con esto se consigue que jugadores que casi no contaban en agosto para el entrenador pasen a la titularidad, y precisamente el pasado domingo tuvimos en Morel y Seoane dos ejemplos clarísimos de ello.


Bien mirado, la buena o mala gestión de un vestuario se pone, al menos en parte, de manifiesto en estas ocasiones. Suele ser habitual en vestuarios manejados por entrenadores que, como Oltra, son de tocar poco las cosas que funcionan y gustan de aquellas alineaciones que el aficionado se aprende de carrerilla, que los suplentes estén completamente desmotivados: se nota en todos los aspectos; desde las declaraciones que hacen en ruedas de prensa y entrevistas, hasta en su rendimiento en el terreno de juego. Esto último suele quedar más enmascarado porque, llevando tiempo sin competir, siempre se puede disculpar con la falta de ritmo. Sin embargo, el Deportivo ha sido una excepción a esto: cuando, a finales de agosto, Oltra les dijo a Seoane y Morel que podían buscarse equipo porque no contaba con ellos, seguramente muchos éramos los que pensábamos que quedarían para la Copa del Rey y poco más, y muy especialmente en el caso de Seoane, que era el último en discordia y, aunque puede jugar en las dos posiciones, también en la derecha (que además es la natural para él) tenía una competencia feroz con Manuel Pablo y Laure, ya consolidados aquí. Sin embargo, la temporada fue transcurriendo y las lesiones y sanciones, así como sus buenas actuaciones cuando tuvieron oportunidades han ayudado a que este domingo, los dos fuesen titulares en los laterales de la defensa deportivista.

Además, con todo esto, se zanjó también en el terreno de juego, otro debate que agitó al deportivismo en las últimas semanas ante la falta de fichajes en el mercado invernal. Parece ahora que no era necesaria la incorporación de un lateral izquierdo, sino darle oportunidades a quienes las esperaban. Sí es cierto que, seguramente, este equipo sigue adoleciendo del mismo problema de los últimos seis años: falta un nueve goleador; es algo casi imposible de resolver en un mercado de urgencias como el de invierno, y menos aún con una situación económica dura como la que afronta el equipo herculino. Pero seguramente, eso se supla con el alto nivel de competitividad que estamos viendo este año, y las ganas de reconquistar el territorio perdido, sin caer en la euforia desmedida, y mirando siempre hacia delante.