Casados con el gol

lassad_celebracion_gol
Alberto Becerra | A Coruña | - 20:00

Los 29 goles anotados hasta el momento vuelven a unir al Depor con el momento mágico del fútbol. Sin duda, es éste un dato que requiere de un análisis profundo, que nos impida a todos caer en el conformismo para alcanzar el objetivo de ascender.

Parece increíble, ¡pero es cierto! El Deportivo termina el año segundo, con 33 puntos, a uno del líder de Segunda A y, lo que es más impresionante, habiendo marcado 29 goles. Es ésta una cifra mágica que, sin duda, de alguien habernos asegurado a comienzos de temporada, hubiésemos firmado y no nos hubiésemos creído; a nada que la suerte acompañe, en la primera vuelta, el equipo deportivista anotará tantas dianas como en toda la temporada pasada, volviendo a reconciliarse con el gol.

A finales de agosto, cuando el curso futbolístico echó a andar, todos veíamos el principal problema de este Deportivo en la delantera. Y lo cierto es que estos 29 goles no quieren decir que dicho problema no hubiese existido: Lassad, con 7 goles, ha sido el pichichi de los arietes; Riki, aun habiendo anotado 3, poco ha participado por las constantes lesiones musculares, y Xisco se ha pasado prácticamente todo este tramo de temporada en el dique seco por el mismo motivo. Así pues, la cifra goleadora merece un análisis profundo que nos lleva a dos conclusiones muy claras a tener en cuenta para el futuro.

La primera es que este año, a diferencia de otros pasados, los jugadores de segunda línea sí están anotando, y bastante. Destaca mucho Andrés Guardado con 7 dianas, pero sin olvidar los anotados por Salomão, Juan Domínguez, Álex Bergantiños, etc. Es el resultado más palpable de la transformación que ha sufrido el juego del equipo deportivista: se genera más peligro, se llega mucho más a zona de tres cuartos y, por tanto, el número de oportunidades suele ser mayor, con lo que las posibilidades de anotar también aumentan, pese a que esto haya supuesto un bajón en la solidez defensiva que el equipo mostraba otros años, y de la que vivió durante varias temporadas para paliar su poca eficacia goleadora, logrando con ello ganarse la permanencia en Primera División.

La segunda conclusión es clara, y va implícita en lo expuesto: el equipo sigue echando de menos un “killer”: es cierto que Lassad es ahora el que ejerce ese papel, aunque perdonando ocasiones claras de gol, algo similar a lo que le ha ocurrido a Riki en su escasa participación, si bien el de Aranjuez ha mostrado una mayor movilidad en el área. No sabemos con precisión cómo va a responder Xisco tras su largo proceso de recuperación, y además, una vez entre, deberá coger ritmo de competición tras tantos meses sin disfrutar de minutos.

Lo que nos jugamos todos es muchísimo. El Deportivo ha de ascender, y si es posible hacerlo de forma directa sin pasar por la promoción de ascenso, mejor que mejor; lo ha de lograr por su propia supervivencia económica, por su historia reciente y por los casi 25000 socios que, ciegamente y con la tragedia del descenso todavía reciente, invirtieron su capital en apoyarlo. Ello implica, con la igualdad existente en la tabla clasificatoria, enfrentarse a una segunda vuelta dura, con partidos que prometen decidirse por muy poco margen, y para los que conviene ser letales arriba, esperando a que llegue la oportunidad para anotarla; esto supone contar con gente que de verdad marque las diferencias en la delantera aunque ello suponga un pequeño esfuerzo más.