Celso Borges según Miguel Ángel Roca

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Colaborador de la agencia de ojeo Scouting Spain, así como de otros medios como Kaiser Magazine, el alicantino Miguel Ángel Roca -experto en scouting del fútbol escandinavo y la Ligue 1- analiza la trayectoria reciente del costarricense Celso Borges.

Tras seis años a caballo entre la Tippeligaen noruega y la Allsvenskan sueca, Celso Borges (San José, Costa Rica, 27 de mayo de 1988) se embarca ahora en su primera experiencia lejos de Escandinavia. Así, después de varias semanas de idas y venidas, su destino final ha sido A Coruña, donde el internacional ‘tico’ buscará dar alternativas y empuje al centro del campo de un Deportivo que pelea por eludir el descenso. Y para conocer su periplo reciente es posible que no haya nadie mejor que Miguel Ángel Roca, ojeador de fútbol internacional que, además de peinar habitualmente la Ligue 1 francesa, también sigue de cerca el balompié del norte de Europa. Roca quiso desgranar para Riazor.org las principales características del jugador centroamericano.

PERFIL CELSO BORGES, POR MIGUEL ÁNGEL ROCA.

Celso Borges es un mediapunta o mediocampista “box to box”, que reúne calidad y condicionantes para rendir sumativamente en un club del status de este Deportivo de La Coruña. Sus principales virtudes son el golpeo de balón, la visión de juego interior y la llegada a área rival desde segunda línea. Es sobrio y sereno para dar buena continuidad al juego con balón del equipo desde posiciones interiores, pudiéndolo hacer con precisión y verticalidad en distintos rangos de pase. El buen disparo que posee desde media distancia y su capacidad para ejecutar inteligentes movimientos ofensivos por delante de balón -incluso, apareciendo bien en área rival- potencian su faceta como llegador. A balón parado, es igualmente un futbolista capaz de aportar un plus, tanto para buscar el lanzamiento directo con su pierna dominante -la diestra- como para habilitar acciones de estrategia.

En AIK, fue usado durante muchos partidos como mediocentro en doble pivote -y limitado a nivel de libertad ofensiva-, hecho que ha podido restar su potencial número de goles en Allsvenskan durante estas últimas campañas. Sin balón, él se siente mucho más cómodo tácticamente cuánto más “arropado” esté dentro de la medular, requiriendo siempre, al menos, un mediocentro puramente posicional por detrás suya. Y es que, a nivel de repliegue individual o de vigilancia de espalda defensiva, puede sufrir si su equipo no le da ese contexto favorecedor. Además, por características físicas, tampoco es un futbolista al que las exigencias de un ritmo alto de partido, o de mucho ida y vuelta, le puedan resultar beneficiosas.

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