La alta cifra de socios e ilusión que generó este Deportivo es, y siempre ha de serlo, motivo de satisfacción y orgullo para el Consejo de Administración; mas también ha de suponer una dosis extra de claridad informativa y responsabilidad en todas las acciones que se lleven a cabo.
Ver a más de 20.000 personas congregándose en el estadio de Riazor para presenciar un encuentro de Copa entre el Deportivo y el Girona, produce orgullo; y máxime si comparamos esta entrada con las registradas en los otros campos donde se disputaron partidos, y que en la mayor parte de los casos anduvieron entre los 4.000 y los 7.000 espectadores. Y es que como ya expliqué la semana pasada, muchos éramos los que pensábamos de forma catastrofista en caso de descenso y no nos queda más remedio que enmendar la plana y callarnos: la afición ha sabido ilusionarse y desde el día siguiente al 21 de mayo, ya pensaba en hacerse socia y deseaban con fuerza que echase a rodar el balón, desembolsando su capital sin ni siquiera conocer un solo fichaje del equipo para este año, salvo el del entrenador.
Son gestos de compromiso con el club y los objetivos que éste persigue ante los cuales los mandatarios deportivistas no pueden quedarse impávidos, y se ha de cuidar más que nunca que todo salga bien y la gente esté a gusto. Eso supone mucho más que regalarle una camiseta al socio 21.000 o una foto de un jugador al 21.500; eso significa, por encima de todo, transmitir confianza pase lo que pase y obrar con transparencia.
Desgraciadamente, esto es lo que no se ha hecho desde el principio con el caso Vecindario. El Deportivo, tras otra larga batalla judicial, deberá abonar al Vecindario de Gran Canaria 700.000 euros por incumplir el convenio de colaboración firmado con este club, y dado que al equipo deportivista le fue rechazado un aval de 200.000, José Luis Oltra no se pudo sentar en el banquillo en este partido y el presidente del Vecindario afirmó, en sus entrevistas radiofónicas antes del encuentro copero, que los equipos de Segunda A que lo quisieran, podrían denunciar al Deportivo por alineación indebida, ya que los nuevos fichajes no podían jugar mientras no se saldase la deuda. Esa noche muchos fueron los que acudieron a Riazor sin explicarse todavía bien por qué no veían al entrenador del Depor en el banquillo, y lo que es peor, muchos fueron los que salieron disfrutando a medias del 5-1 visto, preguntándose si alguien finalmente denunciaría al Depor por alineación indebida –habían jugado Lux, Salomão y Ayoze- y el Depor quedaría eliminado, y oyendo por la radio que Lendoiro despachaba el tema con unas simples declaraciones en Canal + y zona mixta en las que recordaba las deudas que con el Depor tienen otros.
Sé que al final la mayor consecuencia fue que Oltra no estuvo en el banquillo tampoco ante el Barça B; nadie de momento denunció alineación indebida y el pase del Depor a siguiente ronda copera está garantizado, como el 2-3 del pasado domingo. Mas no por ello conviene olvidar que, si algo ha quedado demostrado en los últimos meses, es que por encima de cualquier jugador, el mayor tesoro que posee este club es su afición, inasequible al desaliento, incansable en la lucha por conseguir el ascenso y siempre animosa con los suyos. No costaba nada dar una rueda de prensa para explicarle a quien pone su dinero y lo mejor de sí en esto qué pasó con el Vecindario, por qué se dejó crecer una deuda desde los 100.000 hasta los 700.000 euros, quién es el responsable de este desaguisado y qué consecuencias reales le podría acarrear esto en la competición al Deportivo. Está muy bien presumir de afición, tener más de 22.000 socios, ver entradas de más de 20.000 espectadores en Riazor jugando en Segunda A…, pero el Consejo de Administración del club no ha de olvidar nunca que todo eso, además de ser muy bonito, conlleva dos grandes responsabilidades: no fallar a toda esa masa, y ser sumamente claro, transparente y comunicativo pase lo que pase e importando poco las consecuencias que esto traiga.
