Mejorar para triunfar

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Alberto Becerra | A Coruña | - 12:00

Tras el partido disputado ante el Villarreal B, el canario Ayoze Díaz afirmó no poder hacer nada para calmar sus críticas. Sin duda, si miramos los vídeos con detenimiento se observa que éstas son unas declaraciones tan atrevidas como desafortunadas.

Cuando el joven escritor comienza a redactar sus primeras piezas literarias, uno de los consejos que recibe consiste en releer varias veces lo que ha plasmado en el papel. Es verdad que con él tiene siempre un profesor que lo tutela, lo anima e invita a corregir su escritura, emplear correctamente el lenguaje y, en definitiva, pelear para llegar cada vez más alto y triunfar.


Esto es aplicable a bastantes profesiones. Así, quienes nos dedicamos al mundo de la radio hemos tenido que oírnos muchas veces para comprobar nuestros defectos en la locución; quienes dan clase siempre repasan mentalmente lo sucedido en el aula para corregir sus errores a la hora de explicar; o, mismamente, el cocinero que guisa un plato ha de apreciar sus propios fallos para llegar a ser el mejor. Son, pues, ejemplos de cómo el ser humano va progresando y aprendiendo de sus pifias para crecer y tratar de alcanzar su cima personal.

En teoría, con el futbolista sucede lo mismo. Cada semana, el equipo en el que éste milita juega su partido, y los resultados a lo largo de las semanas le van dando una puntuación que siempre va en consonancia con lo bien o mal que se realice el trabajo por parte de todos. Y, según la comunidad futbolística (jugadores, entrenadores, directores deportivos, secretarios técnicos…), la mejor forma de corregir los fallos –tanto individuales como colectivos- consiste en ver los vídeos de los partidos que se van jugando para apreciarlos y no repetirlos. Es algo que, según los técnicos, siempre suele hacerse.

Tras terminar el partido del Deportivo frente al Villarreal B, escuché unas declaraciones de Ayoze Díaz en las ruedas de prensa que se dan a pie de calle para las radios –desterradas de los campos de fútbol- en las que afirmaba, cuando se le preguntaba por sus errores, ser consciente de que sus actuaciones no podían gustar a todo el mundo, y si a alguien no gustaban, no podía hacer nada. Al escucharlo, mi primera reacción fue de sorpresa: sin duda, las declaraciones no entraron en lo habitual, que suele ser el reconocimiento por parte del futbolista de que trabaja y lucha por mejorar día a día y agradar al público; mas tras la sorpresa, tocó analizarlas con detenimiento.

Es aquí cuando recordé que la primera vuelta había concluido y suele ser éste buen momento para hacer balances, tanto individuales como colectivos. Repasé los partidos de Ayoze, y entiendo que, más allá de gustos personales de cada uno, el canario no ha dado el nivel deseado desde que llegó: por su veteranía y experiencia en esta categoría, se esperaba que fuese uno de los que marcase las diferencias en un equipo con muchos jóvenes; mas fue de los peores en la línea defensiva en los primeros partidos, y buena parte de los 23 goles encajados vinieron por su lado, debido a la lentitud y pasividad en muchas acciones, que quedó más que puesta en evidencia en el partido de la 14ª jornada de Liga frente al Elche, cuando Xumetra le sacó los colores en el Martínez Valero anotando el tercer gol del equipo ilicitano. Además, en encuentros como el disputado ante el Murcia, si el balón no entró fue por la inocencia del contrario, pues su lado era una autopista. Luego, es verdad que él, al mismo tiempo que el resto del equipo (especialmente en zona defensiva) ha progresado.

No se trata de cargar a Ayoze con las culpas de todos, pues está claro que llevar una media de casi dos goles por partido en la jornada undécima es responsabilidad de todo el mundo –entrenador y jugadores-, pero sí de hacerle ver que la autocomplacencia no es buena, ni tampoco le conducirá por buenos caminos. Si a muchos no gustas, sí puedes hacer algo: autocrítica; toca repasar tus propios errores y luchar por mejorar día a día, ya que ése es el único camino para llegar alto en éste y en todos los deportes, y forjar una buena trayectoria; al fin y al cabo, en el fútbol ocurre lo mismo que en casi todas las profesiones: hay que mejorar cada día para triunfar.