Quo vadis, Deportivo

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Regresa Edy Caridad con su ‘Caridad de por vida’. Lo hace, además, preguntándose por el futuro del conjunto dirigido por Víctor Fernández.

No dejo de preguntarme hacia dónde va el Deportivo. Qué camino ha tomado. Qué es lo que se nos presenta en el horizonte. No me refiero a la presente temporada, que también. Más bien a la próxima. Al proyecto deportivo, valga la redundancia.

Hemos asistido, todos juntos, a la conversión de un equipo para estar en los primeros puestos. Más tarde para no pasar apuros y en las últimas temporadas para no descender o para ascender, en el caso de las campañas en Segunda División. Pero a lo que me refiero es que no sé muy bien cómo se puede mejorar la situación.

Pongámonos en el caso de que seguimos en Primera un año más. Después, ¿qué? Se irá la mitad de la plantilla, probablemente vendrá otro técnico, llegarán más y más cedidos que darán el habitual irregular resultado y al final sacarán las castañas del fuego los de siempre (o al menos lo intentarán).

Hace poco leí en un diario deportivo de tirada nacional (Marca) que Riazor es uno de los campos con menor porcentaje de asistencia en la máxima categoría nacional. Me parece un dato alarmante ya que el principal activo del presente Depor son sus aficionados. Nunca habían fallado. Siempre estaban ahí. Y ahora los veo, digamos, algo desconectados del equipo.

Hablo con deportistas de toda la vida y los encuentro un tanto resignados, como si en el sino de su equipo no cupiese lugar para la esperanza. Sí, al principio de cada temporada siempre pensamos que tenemos plantilla para hacer algo más, pero… algo siempre falla. Como Alonso desde que ganó los mundiales de Fórmula 1.

El motivo de que la gente se despegue del equipo no sé cuál es. Se podrían hacer sesudos análisis al respecto, pero el dato está ahí para, al menos, para tenerlo muy en cuenta. El Depor es lo que quiera su afición. Sin ella, está perdido. Podía haber problemas, pero los rivales siempre sabían que llegaban a un Riazor que aprieta, que canta y que anima a pesar de todo.

No es ser catastrofista. Simplemente realista. Si el Depor en su camino no va de la mano de los suyos, esto no tiene sentido. ¿Acaso nos vamos a convertir en otro Getafe?

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