Un polaco que se ha ganado al técnico y a la afición

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Tras el partido de ayer, Víctor Fernández desmintió los rumores sobre la salida de Wilk y aseguró que se quedará en A Coruña, algo que fue recogido con satisfacción por gran parte del deportivismo.

Es posible que Cezary Wilk aún siguiera corriendo por el césped de Riazor o por el vestuario cuando su nuevo técnico, Víctor Fernández, comunicó a la prensa su intención de mantener al polaco en su plantilla, dando al traste con las informaciones que lo situaban fuera de sus planes y, por lo tanto, lejos del Deportivo. Wilk se queda y, aunque faltan por cerrar los últimos fichajes y uno de ellos podría ser para el centro del campo, las pruebas realizadas por el técnico aragonés durante la pretemporada indican que incluso podría contar con un papel relativamente importante.

Aterrizado en A Coruña hace justo un año, cuando apareció en el estadio herculino mientras su nuevo equipo se presentaba ante su afición contra el Gil Vicente, el desconocimiento -había realizado toda su carrera en Polonia- y un gris debut ante el Córdoba sirvieron para generar las primeras críticas sobre su incorporación, pero se fueron tan rápido como habían llegado. Las lesiones de Kaká y Marchena en defensa provocaron que Fernando Vázquez optara por retrasar a Álex Bergantiños a la posición de central, lo que permitió que durante septiembre y octubre el ex capitán del Wisla tuviera continuidad. Con su gran resistencia física que le permite atosigar rivales durante los 90 minutos, su buena capacidad de robo, su seguridad en la distribución -en la que no se complica demasiado-, y acompañándolo siempre todo con una sonrisa, se fue ganando a la grada.

Sin embargo, una “fractura de fatiga incipiente en el quinto metatarsiano del pie derecho” a principios de noviembre le mantuvo algo más de dos meses alejado de los terrenos de juego y cuando volvió ya no pudo hacerse un sitio en el once: Marchena se había asentado en el eje de la zaga y el doble pivote Álex Bergantiños – Juan Domínguez funcionaba. Cerró la temporada con 1240 minutos en 19 partidos y una nueva lesión, esta vez muscular, que le impidió comenzar la pretemporada con sus compañeros, pero no ganarse la confianza de Víctor Fernández. La afición lo celebra.

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