¿Tiene capacidad Víctor Fernández para sacar adelante al Dépor?

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Pablo Varela y Jorge García debaten sobre si la continuidad del técnico maño es lo mejor para el futuro del conjunto herculino.

El inicio irregular de temporada que ha vivido el Deportivo ha focalizado parte de las miradas del entorno del conjunto blanquiazul en un hombre: Víctor Fernández. Por ello, con ya tres meses consumidos del campeonato liguero, en Riazor.org debatimos sobre si la continuidad del entrenador zaragozano es lo más beneficioso a largo plazo para el equipo coruñés.

Jorge García y Pablo Varela, dos de nuestros redactores, enfrentan puntos de vista sobre el trabajo del técnico hasta el momento y sus capacidades para dirigir el barco herculino en su viaje hacia la permanencia en Primera División. Y tú, ¿qué opinas?

Jorge García

¿Que por qué confiar en Víctor, Pablo? En primer lugar -y en mayor medida- por toda la experiencia que tiene al más alto nivel. Nada más y nada menos que 19 temporadas -de sus 21 como técnico- las ha vivido en las primeras divisiones de España, Portugal y Bélgica. Todos esos años le han servido para saber gestionar una situación como la que atraviesa el Dépor y un vestuario como el blanquiazul, en armonía por naturaleza, es cierto, pero en el que esta temporada se han tomado decisiones importantes tras la famosa derrota en Sevilla; sin embargo, a ninguno de los afectados le ha molestado. De hecho, todos parecen haber entendido la situación. En este sentido, Víctor también ha dejado claro que no se casa con nadie y que no le tiembla la mano a la hora de sentar a un hombre o a otro, y al mismo tiempo ha sabido mantener un gran trato -siempre de cara- con sus hombres, que una y otra vez lo defienden en rueda de prensa, pudiendo callar o irse por las ramas como ocurre muchas veces.

En cuanto al juego en sí, ha sabido rectificar su planteamiento inicial, ha comprendido que el Dépor va a sufrir si quiere mandar como un grande durante todos los partidos y se ha rearmado -y mejorado mucho- en defensa. Lo ha hecho a costa de perder ‘punch’ en ataque, es cierto, pero no podemos olvidar todos los problemas de lesiones con los que ha contado en la parcela ofensiva. A pesar de esto y de la tardanza de los fichajes, ha conseguido dejar a tres equipos por debajo en la tabla tras once jornadas y, además, lo ha hecho sin tener apenas suerte -supongo que estaremos de acuerdo que en los partidos ante el Granada, el Almería y el del Celta el Dépor mereció, al menos, puntuar-. Y ojo cuando Lucas y Salomão estén al cien por cien y se junten con hombres como Fariña, Cuenca o Postiga en plena forma. Este Dépor, con Víctor, su experiencia y su dedicación, irá para arriba.

NO

Pablo Varela

A falta de símiles futbolísticos, comenzaré detallando que “donde hay patrón, no manda marinero”. Y es que en esta competición donde tres cuartos de los equipos pelean por alejarse cuanto antes del vagón de cola, el Deportivo tiene un hándicap en la indecisión del técnico maño. No fue su declaración de intenciones cuando llegó a A Coruña bajo el paraguas de querer implantar un estilo de juego atractivo para el aficionado, sino su tibieza a la hora de comprender que en esta Liga BBVA la flexibilidad es un don que ciertos entrenadores han convertido en una virtud a la hora de modificar sus sistemas de juego. La experiencia de Víctor Fernández es un factor importante, sí, pero no le garantiza el éxito de su propuesta en un club que fía su supervivencia a arañar cada punto. Pecando quizá de un cierto oportunismo, ¿cómo no sentir una envidia sana de un Eibar que también cuenta cada euro y pelea 90 minutos seguidos como si fuesen los últimos?. Por cierto, con un Gaizka Garitano que apenas acumula cuatro años en los banquillos y cuatro meses en Primera División.

Pese a que muchos firmarían un inicio y conclusión de temporada en la decimoséptima posición -y a que las sensaciones invitan a pensar que el equipo se jugará la permanencia sufriendo hasta el final-, lo cierto es que el Deportivo parece empeñado en hacer la guerra con bolas de papel. Sí, ha habido contratiempos en forma de lesiones, pero no se creo que la rabia de un equipo deba vincularse únicamente a las ganas de Lucas Pérez. Ni que los resultados cosechados en Cornellà o Córdoba camuflen un hecho real: que los herculinos tienen nueve puntos porque Fabricio se vistió de héroe para conseguir dos. Aunque la situación actual del Deportivo tiene varios actores protagonistas, quizá la libreta de Víctor tenga el papel principal. No echemos la culpa a la posesión. Tampoco al catenaccio. Hagámoslo a la ausencia de convicción ante el rival. Y en el siglo XXI del fútbol, no hay mejor psicólogo en un equipo que el propio entrenador.

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