Browsing: La casa por el tejado

No estamos aquí para hablar de testosterona, por mucho que el título así lo indique. Y en este caso, puestos a charlar de nada, hacerlo del Deportivo es lo más sensato.

En el fútbol, las malas rachas de resultados son como un pequeño retrato de tu vida diaria: un chubasco a medio camino de la oficina sin un paraguas entre manos anticipa una desgracia.

El paso por vestuarios acostumbra a ser ese trámite en el que la pizarra acaba por los suelos, el grito en el aire y la táctica del equipo se centra y reduce a afilar las bayonetas. De vez en cuando.

Cuando las victorias llegan y todo funciona, los ídolos emergen y los debates sobre fútbol en la barra del bar desembocan en una inusitada diplomacia.

El parón liguero es ese temor de los bares que todos los equipos aprovechan para juntar líneas y asumir que, con Paco Jémez a la vuelta de la esquina, el retorno será menos plácido.

Ser un veterano en el vestuario del Deportivo es una misión de altos vuelos que raramente se ve recompensada con alguna medalla. O sí.

Las dos últimas semanas de agosto son ese ring donde el Deportivo se pelea con cada demonio que asoma a la vuelta de la esquina. Y consigo mismo.