El Deportivo es de Primera División. El equipo blanquiazul certificó este domingo el ascenso directo con una victoria por 0-2 en el José Zorrilla y, nada más sonar el pitido final, transformó el césped del estadio vallisoletano en una fiesta. Ocho años después, el deportivismo vuelve a la máxima categoría.
El doblete de Bil Nsongo, entre los minutos 11 y 34, encarriló una tarde que el equipo de Antonio Hidalgo supo gestionar con oficio hasta el final. El delantero, que arrancó la temporada en el Fabril, firmó los goles que devuelven al club al lugar que nunca debió abandonar.
Lo que vino después fue pura emoción. Tras la intensa lluvia que cayó durante gran parte del encuentro en Pucela, los futbolistas blanquiazules se fundieron en abrazos sobre el campo y celebraron junto a los miles de aficionados desplazados, que convirtieron la grada visitante en una marea blanquiazul. Una imagen para guardar en la memoria del club.
Recogemos una celebración que a buen seguro se alargará durante muchos días:





















