Las seis claves del descenso del Deportivo

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Anoche se consumó la caída del Deportivo a Segunda División después de una temporada en la que se han cometido numerosos errores. Analizamos los motivos por los que el conjunto coruñés se ha tenido que despedir de la máxima categoría del fútbol español.

  1. Un equipo sin identidad

Durante gran parte de la temporada, a la afición del Deportivo le ha costado discernir a qué quería jugar su equipo. La reacción de las últimas semanas ha dejado claro que el conjunto coruñés tenía plantilla para lograr la permanencia, pero nunca se vislumbró un plan de juego que potenciase las cualidades de los jugadores deportivistas. Solo en el último mes se vio una apuesta clara por un estilo sencillo pero efectivo: aprovechar la velocidad de los atacantes para buscar espacios tras la línea defensiva rival. Sin embargo, siete meses buscando la identidad han sido demasiados para evitar el descenso.

  1. Tres entrenadores, tres decisiones discutibles

Ninguno de los tres técnicos que han entrenado al Deportivo esta temporada ha convencido con sus números ni con su juego. El conjunto blanquiazul empezó la temporada con Pepe Mel —muy discutido tras la campaña pasada— pero prescindió de él a los dos meses para poner en el banquillo a Cristóbal Parralo, merced a su buen hacer en el Fabril. El cordobés tampoco fue capaz de revitalizar a un equipo en caída libre, e incluso agudizó el peligro de descenso. Cuando la situación demandaba pragmatismo y sencillez para salvar la categoría como fuese, la contratación de Clarence Seedorf, un técnico con apenas una treintena de partidos de experiencia, fue el colofón final.

  1. La fragilidad defensiva, una constante

La llegada de Seedorf conllevó una mejoría del rendimiento defensivo del Deportivo, pero eso no ha impedido que a día de hoy el equipo herculino siga siendo el segundo club con más goles encajados de la competición, con 69, es decir, prácticamente dos tantos recibidos por encuentro. Parecía complicado presagiar algo así en verano, cuando se confirmó que Sidnei se quedaría y se contrató a Fabian Schär, pero el brasileño firmó su peor temporada en el Dépor y el suizo también se vio arrastrado por la tendencia negativa del equipo. No obstante, el trabajo defensivo no es responsabilidad únicamente los defensas: la aportación del centro del campo, que casi nunca supo aportar equilibrio, no ayudó a facilitarle el trabajo a los zagueros.

Foto: Mónica Arcay

  1. La dificultad para anotar goles

En cómputos totales, el número de tantos marcados por el Deportivo no ha sido del todo malo, pero insuficiente para paliar la debilidad de la defensa. De hecho, cuando la zaga adquirió mayor solidez, fueron los hombres de ataque los que se mostraron erráticos a la hora de concretar. En varios partidos el Dépor generó un caudal de ocasiones suficiente para vencer, pero no lo consiguió. Volvió Lucas Pérez, pero la versión demoledora que le llevó a fichar por el Arsenal no lo hizo con él, y acabó sumido en una espiral de falta de confianza. Florin Andone tampoco alcanzó sus registros de los últimos años, y aparte de Adrián —máximo anotador blanquiazul con nueve tantos—, ningún jugador de segunda línea contribuyó con goles al bagaje ofensivo del Deportivo.

  1. El caos en la portería

La situación del Deportivo bajo palos alcanzó y superó el despropósito. Hasta cinco porteros llegaron a jugar con el club herculino a lo largo de la temporada, y ninguno de ellos convenció con sus actuaciones. Tytoń, Pantilimon, Francis, Kóval y Rubén ocuparon la portería deportivista, pero solo este último gozó de cierta continuidad, y fue, pese a que cometió varios errores a lo largo del año, el que más seguridad transmitió. Esa inestabilidad bajo palos realizó una cuantiosa aportación a la fragilidad defensiva comentada anteriormente.

  1. El esperpento del mercado de invierno

La destitución de Richard Barral, director deportivo del Dépor, a los dos días de abrirse el mercado de fichajes de invierno, fue uno de los puntos más estrepitosos del año. Las divergencias entre Tino Fernández y Barral, que apostaba por prescindir de Cristóbal Parralo, acabaron con el director deportivo fuera de la entidad coruñesa. Las contrataciones en el mes de enero fueron una moneda al aire que cayó, como era previsible, del lado equivocado: para cubrir la falta de un centrocampista defensivo se trajo a Muntari, que ni es defensivo ni llegó en buen estado de forma; se fichó a Krohn-Dehli, a quien apenas se ha utilizado; a Eneko Bóveda, un central que no mejoraba lo que había en plantilla, y a Kóval, portero suplente. El declive del Deportivo se veía venir y los movimientos para contrarrestar esa tendencia fueron palos de ciego.

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