Más sombras que luces

Los fichajes realizados en 2011, salvo excepciones, no han colmado las expectativas que se tenían puestas en ellos. Destacan los fiascos del pasado mercado de invierno.

El decimotercer puesto ocupado en la tabla por el Deportivo, gracias al empate en la última jornada del año en casa ante el Sporting, dejaba una sensación contrapuesta en la parroquia blanquiazul, solvencia atrás y poca pólvora en los metros finales. Además, el sistema de juego impuesto por Miguel Ángel Lotina no ayudaba en demasía al ver que al equipo le costaba un mundo crear ocasiones.

Lendoiro, vista la poca eficacia de los delanteros, se apresuró en firmar con una celeridad pasmosa tres incorporaciones de una tacada deseando que su rendiemiento fuese parecido al de un desconocido sueco que llegaría a principios de 2008: Christian Wilhelmsson. Sin embargo, la apuesta fue un fracaso.

Para comenzar, sólo dos de ellos llegarían a vestir la camiseta blanquiazul en un partido oficial. El otro se quedaría a la espera de un transfer que nunca llegó. Pepe Sand, Xisco y Javito fueron los tres refuerzos deportivistas del último mercado de invierno en Primera División.

Javito era un habilidoso extremo diestro formado en la cantera del F.C. Barcelona que destacaría por sus actuaciones en la liga griega bajo la camiseta del Aris de Salónica, club al que llegó en 2006. Al extremeño le quedaban seis meses de contrato y ya tenía firmado su fichaje por el Olympiakos para la próxima temporada. Diversos problemas entre el Aris y el Deportivo en el transfer hicieron que no pudiese jugar ni un minuto de partido oficial y sólo se le puediera ver a las órdenes de Lotina en entrenamientos y amistosos.

Proveniente de un éxotico club de los Emiratos Árabes Unidos, el Al Ain, club que había pagado por él en 2008 diez millones de euros a su anterior club, Lanús. Pepe Sand llegó con la vitola de delantero goleador, internacional con su país, con una opción de compra de tres millones de euros, pero el argentino no dispuso de muchas oportunidades y las pocas que tuvo, no destacó en absoluto. Tras su marcha, denunció al club por impago.

También retornó el hijo pródigo. Xisco Jiménez fue vendido en el verano de 2008 al Newcastle a pocas horas del cierre del mercado de fichajes. En la Premier League no había contado con el favor de los técnicos y en su posterior cesión al Racing de Santander tampoco llegó a explotar. Fue el único que gozó del apoyo de la grada y del técnico, jugando nueve partidos en los que consiguió dos goles. Sus declaraciones tras el descenso dejaron entrever que intentaría hacer todo lo posible para jugar con el Deportivo en Segunda, como así sucedió.

Nuevas caras en Segunda División

Con el descenso a Segunda División, la directiva blanquiazul afrontó el reto de crear un equipo competitivo que sirviese para luchar con garantías en esta nueva andadura. Por ello, la marcha de un buen número de jugadores que acababan contrato hizo que se tuviesen que buscar incorporaciones en todas las líneas: desde la portería a la delantera.

Tras varios meses de tiras y aflojas con el Newcastle, Xisco consiguió retornar a Riazor para resarcirse del descenso de la temporada pasada. Otra vez cedido hasta final de temporada, las lesiones le han apartado de las convocatorias de José Luis Oltra y sus participaciones en el equipo han sido contadas.

Uno de los quebraderos de cabeza el año pasado para Lotina fue el lateral izquierdo. La marcha de Filipe Luis fue una pérdida demasiado grande que no supieron paliar ni el noruego Rindaroy, que retornó al Molde, ni el paraguayo Morel, al que le restaba un año de contrato. Las limitadas prestaciones del ex de Boca Juniors hicieron que se buscase un sustituto en la figura de Ayoze Díaz. Con su estatus libre proveniente del Mallorca, había dejado buenas sensaciones en todos los equipos por los que había pasado y se hizo desde el principio con la titularidad siendo uno de los jugadores que ha disputado más minutos hasta el momento. No obstante, su rendimiento no ha sido el esperado.

Con la marcha de Manu al Recreativo de Huelva y la permanencia de Aranzubia en A Coruña, el Deportivo necesitaba un portero de garantías que compitiese con el riojano por un puesto en el once. La llegada de Germán Lux, también libre desde el Mallorca, cubría la baja del asturiano y dejaba la portería con dos inquilinos de nivel. Las participaciones del argentino se han limitado a la Copa del Rey, donde ha cuajado unas buenas actuaciones, pero la eliminación del equipo ante el Levante vislumbra que tendrá pocas ocasiones más de defender la portería coruñesa.

Para el mediocentro se apostó por la llegada de dos jugadores veteranos, grandes conocedores de la Segunda División y con experiencia en Primera. Uno llegaría libre desde el Recreativo de Huelva, el otro cedido por un año desde el Getafe.

Jesús Vázquez, mediocentro y vieja aspiración de Lendoiro, al final acababa fichando por el Deportivo. Curtido en clubes como Extremadura, Tenerife o Recreativo había destacado los últimos años en el Decano. Se hizo rápidamente con la titularidad, pero sus actuaciones fueron de más a menos y fue reemplazado tras el derbi contra el Celta por el canterano Juan Domínguez.

Borja Fernández, también mediocentro, había comenzado su carrera en las categorías inferiores del Real Madrid procedente del Pabellón de su Orense natal. Llegaría a jugar más de una veintena de encuentros con la elástica blanca, sin embargo, su etapa más conocida fue en el Valladolid, en el que jugó cuatro años tanto en Primera como en Segunda siendo prácticamente indiscutible. Su llegada dependía a su vez de la marcha de Rubén Pérez a Getafe y tras muchos días de incertidumbre, llegaba al Deportivo. La superación de una lesión de pubis que le mantuvo hasta hace unas jornadas sin entrar en las convocatorias ha hecho que poco a poco entrase en las últimas alineaciones de Oltra.

Finalmente, para cerrar el capítulo de incorporaciones, la ayuda de Jorge Mendes en la confección de la plantilla fue capital para la llegada de un extremo polivalente en propiedad y un extremo zurdo en préstamo. Bruno Gama había sido una de las grandes promesas del país, destacando en el Mundial sub17 del 2003, pero no había triunfado en un grande como el Oporto. Los dos últimos años los había pasado en el Rio Ave jugando casi 60 partidos. Se lesionó en un partido de pretemporada en Oviedo y al igual que Borja Fernández, tras su recuperación ha conseguido también ganarse la confianza de Oltra en los últimos partidos del año.
Por su parte, un jovencísimo Diogo Salomão llegaba a A Coruña con la vitola de ser un extremo zurdo de gran proyección cedido por el Sporting de Portugal. No defraudó, enseñando en Riazor una figura como la del extremo que hacía años que no se veía. Su rendimiento descendente, junto al buen estado de Andrés Guardado y la llegada de su compatriota Gama ha hecho que sus apariciones hayan disminuido de manera considerable.

Daniel Roces

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