«Protestar de forma ostensible con los brazos en alto una decisión mía desde el área técnica». Ese fue el motivo que Román Román entendió como suficiente para mostrar la tarjeta roja a Imanol Idiakez en el Deportivo 4-1 Lugo. El técnico vasco fue expulsado en el minuto 23 por quejarse por una falta señalada por el colegiado tras entender que el trencilla no había sancionado una infracción sobre Ximo… y el árbitro no lo consintió.
Así lo refleja en un acta que coincide con las explicaciones de Idiakez al término del partido, pero en la que se establece una frase posterior que ejerce como agravante. Porque según recoge el documento, Idiakez «anteriormente ya había sido avisado por parte del asistente número 1 y por el cuarto árbitro». De este modo, su protesta gestual y la anterior advertencia fueron los argumentos del colegiado castellano y leonés para mandar a la grada al técnico vasco.
La expulsión encabritó a Idiakez, que continuó con las protestas de manera mucho más vehemente. Tanto que tuvo que ser agarrado por varios miembros del banquillo deportivista para que dejase de quejarse y abandonase el terreno de juego, tal y como indicó Román Román en su escrito: «Tuvo que ser sujetado por varios dirigentes técnicos de su equipo para que abandonase el terreno de juego y sus inmediaciones».
Más allá de recoger este controvertido lance, el árbitro del partido también quiso reconocer la buena fe del entrenador del Dépor al término del choque, ya que dejó constancia escrita de su perdón: «Una vez finalizado el partido, entró al vestuario a pedirnos disculpas reiteradamente por su comportamiento».
De este modo, está por ver si esta última frase puede actuar de atenuante en una sanción que el preparador vasco conocerá el miércoles, pero que seguro le impedirá dirigir a su equipo frente al Nàstic el próximo domingo (12:00 horas).
