Un agarrón de Rubén Alves sobre Zakaria Eddahchouri supuso la gran acción polémica en el Córdoba – Deportivo de este domingo. El encuentro, que se saldó con victoria del conjunto blanquiazul, comenzó a decantarse a su favor en el minuto 69, cuando Yeremay anotó desde los once metros el penalti cometido por el defensor blanquiverde. Una decisión que no gustó a los locales y sobre la que se tienen más detalles tras publicarse la actuación del VAR.
Mientras Álvaro Moreno Aragón dirigía el encuentro desde el césped, Pablo González Fuertes se sentaba ante las cámaras en Las Rozas y no dudó en intervenir ante lo que consideró «una sujeción por parte del defensor» al delantero neerlandés. «Recomiendo la revisión para que valores un potencial penalti», comunicó a través del pinganillo al árbitro de campo. Dicho y hecho, hasta la pantalla que se fue el granadino tras unos minutos de espera.
Una vez comprobadas las imágenes la decisión estaba clara: «Veo el agarrón. Voy a pitar penalti y voy a sacar tarjeta roja por ocasión manifiesta de gol por agarrón». Por ello, se apresuró en pitar rápido ante las protestas de ambos banquillos. Sobre todo del lado local, que ya se veía venir la expulsión de uno de sus jugadores.
Descontento en el Córdoba
El principal exponente del enfado en los blanquiverdes fue su propio entrenador, Iván Ania, que al final del partido tuvo que ser sujetado para evitar que se dirigiese al colegiado. «Iba a felicitarle la Navidad», explicó de forma irónica en la rueda de prensa. La realidad es que no se quedó para nada convencido con el resultado de la acción: «Si ves su camiseta también está estirada en una acción en la que el jugador del Dépor no llega a rematar. Deciden que es penalti, nos quedamos con uno menos, perfecto».