Llegó a A Coruña en una de las etapas más inciertas de su carrera, un lateral de enorme potencial aún por pulir, y veinte años después vuelve a aparecer en las portadas del mundo del fútbol por la puerta grande. Filipe Luis, con pasado en el Deportivo, ha levantado la Copa Libertadores 2025 como entrenador del Flamengo, firmando un hito que lo sitúa en un grupo reservado solo para elegidos: campeones de la competición como futbolista y como técnico.
El brasileño, que ya maravilló al planeta en el pasado Mundial de Clubes, ha completado ahora su primera gran obra desde el banquillo. Con poco más de un año como técnico profesional, ha guiado al ‘Mengao’ hacia su cuarto título continental, reafirmando lo que siempre tuvo dentro: una mirada competitiva, una ambición sin freno y esa inquietud táctica que comenzó a forjarse en su época A Coruña.
Flamengo se impuso por 0-1 al Palmeiras en el Estadio Monumental de Lima, un escenario que Filipe ya había convertido en talismán como jugador en 2019 y que ahora vuelve a marcar su destino. Al término del encuentro, no pudo contener la emoción.
ÍDOLO ÍDOLO ÍDOLO ÍDOLO, FILIPE LUIS! 😍🏆🏆🏆🏆#PrimeiroTetra #NoCampo pic.twitter.com/ybe5NyMpL5
— FL4MENGO (@Flamengo) November 30, 2025
«Es un momento muy especial para mí»
En rueda de prensa, el ex del Deportivo habló con la voz quebrada y dejó frases que ya forman parte de la historia reciente del club. «Es un momento muy especial para mí. Significa mucho, porque mi esposa sabe muy bien todo el tiempo dedicados. Fueron muchas horas. Se ha jugado para lograr estos resultados, y al final conseguimos el objetivo», indicó mientras trataba de contener las lágrimas.
Cuando le preguntaron si esperaba un palmarés tan rápido en apenas un año de carrera, fue igual de directo. «Claro que lo esperaba».
Y desarrolló su respuesta con una honestidad que explica perfectamente su trayectoria. «En mi vida siempre pensé en grande, y el Flamengo nos da la posibilidad de pelear por títulos. No te garantiza ganarlos, pero sí pelearlos, y por eso estoy tremendamente agradecido con Flamengo. Me siento un privilegiado», dijo Filipe.
Su convicción también afloró en otro de los mensajes que dejó tras el partido. «Creo mucho en lo que estoy haciendo, e intento transmitirlo a los jugadores», señaló el técnico, que también quiso dedicar el título “a los niños que murieron en 2019 en el incendio registrado en el centro de entrenamiento Ninho do Urubu, así como a los jugadores que no pudieron estar en esta final, como el lesionado Pedro”.
De Riazor al Olimpo continental
El exdeportivista suma ya tres Copas Libertadores con el Flamengo: dos como futbolista y una —la más especial— como entrenador. En Brasil ya lo colocan en las quinielas de futuro para dirigir a clubes europeos, incluido un eventual relevo en el Atlético. Pero más allá de rumores, lo tangible es que Filipe Luis está firmando una irrupción histórica en los banquillos.
Y en Riazor, donde empezó a construirse el futbolista que después conquistó Europa, su éxito se siente un poco propio. Porque cada vez que Filipe gana, una parte del deportivismo también sonríe.
