Hay imágenes que se van a quedar en la retina para siempre. Una de ellas, la de Álvaro Ferllo girándose hacia la grada, quitándose la camiseta y levantándola con los dos brazos al cielo de Riazor. Acababa de adivinarle las intenciones a Diawara, parando un penalti – señalado por el VAR– en el tiempo de descuento más largo que ha vivido Riazor y que podría haber dejado al Dépor sin tres puntos vitales. Tras el pitido final, camiseta al cielo y una afición rendida ante él.
FERLLOOOO 🦈🦈 pic.twitter.com/BYwjzUPArj
— 💙Bell 🤍 (@Bel_RCD) May 1, 2026
Y es que justo en ese momento, Riazor estalló por segunda vez. Lo hizo cuando atajó el penalti, en una subida de decibelios que ni los conciertos que hubo antaño en Riazor consiguieron. Y después, tras un pitido final que se convirtió en eternidad, volvió a suceder. Ahí fue cuando llegó el gesto. Camiseta arriba, plantado frente a la grada de Pabellón, sosteniendo ese momento consciente de estar sellando un vínculo. Una imagen que recordó a otras grandes celebraciones de la historia reciente del fútbol y que en Riazor sonó a declaración: aquí estoy.
Sus compañeros no tardaron en llegar, tanto los del campo como los que estaban en el banquillo. Pero la conexión que se estableció en esos segundos fue directa entre el portero y la grada. Riazor atronó de nuevo, esta vez para agradecerle la parada. Ferllo respondía con la camiseta. Pocas escenas explican mejor lo que está siendo este Dépor en el tramo decisivo de la temporada.
Desde su llegada en el mercado invernal, Ferllo se hizo con la portería pese al buen rendimiento que había dado hasta el momento Germán Parreño. Los números le dan la razón a Antonio Hidalgo: 19 partidos, 3 penaltis parados de 5 recibidos y con varias paradas decisivas. Lo hizo en el descuento ante el Albacete, lo hizo ante el Leganés. En esta recta final, se está convirtiendo en un protagonista inevitable.
En el tramo más decisivo de la temporada, donde quedan las jornadas más importantes por jugar, Riazor sin duda no olvidará esta imagen. La de Ferllo con su camiseta al cielo y todo el equipo unido celebrando tres puntos más al ritmo del DaleDé.
