La vuelta del Deportivo a Primera División ha hecho que muchos refresquen la memoria y traigan la presente recuerdos de la última etapa blanquiazul en la élite del fútbol español. Una de esas personas ha sido Oriol Riera, que formó parte de la plantilla deportivista en las temporadas 2014-15 y 2015-16 y que ahora entrena al NK Istra de Croacia. Preguntado por su estancia en A Coruña, el catalán habló en el podcast Offsiders sobre un momento muy especial: la salvación en la última jornada en el Camp Nou.
Era la primera campaña del conjunto coruñés en en Primera después del ascenso de 2014 y la permanencia se estaba resistiendo hasta el punto de que «en el penúltimo partido contra el Villarreal íbamos 0-0 y parecía que también estábamos muertos». Había que ganar sí o sí en Barcelona, donde esperaba un Barça en plena celebración del título liguero y con la despedida de Xavi Hernández como colofón a un año histórico.
Pese a lo complicado del objetivo, Riera confiaba en una grupo de futbolistas donde asegura que reinaba el buen ambiente: «Estaba Lucas Pérez en la mediapunta, yo de punta, estaban Juanfran, Manuel Pablo, Lopo… Teníamos buena gente en el vestuario. Vino Sánchez del Amo en los últimos ocho partidos para intentar remontar y estuvimos muy bien». Pero quedaba lo más difícil, que pasaba por sumar en uno de los escenarios más complejos de todo el campeonato.
«Incluso yo, que era delantero, hablando con Sánchez del Amo y diciéndole ‘no, vamos sin punta al Camp Nou y que juegue Lucas’. Salimos con un 4-5-1 o 4-6 (risas)». Así estaban las cosas para el Deportivo, que comenzó perdiendo por 2-0 y después de un arreón final acabó remontando con goles del propio Lucas y del portugués Diogo Salomão. «Tengo una foto con todos en el jacuzzi del vestuario visitante. Fue uno de los mejores días de mi vida», recuerda con cariño.
La celebración se alargó en la vuelta a Galicia, pero confiesa que el prefirió quedarse en Cataluña con su familia. «Nos juntamos y había un vuelo chárter para volver a Coruña todo el equipo, pero yo hablo con el míster y le digo ‘yo me quedo aquí con mi familia’. Fui a cenar con ellos a un restaurante de Barcelona callado porque te quitas un peso de encima. Me perdí una buena fiesta en A Coruña».
El resto de su etapa en el Dépor
Con la temporada finalizada tocaba negociar para poder definir su futuro. Un año atrás se había comprometido con el Wigan Athletic de Inglaterra, aunque la experiencia en el Reino Unido no salió bien y tuvo que buscar un fórmula que le permitiese salir. Es ahí donde volvió a aparecer el Deportivo, que «acaba pagando un pequeño traspaso por mí por tres temporadas más». De esas solo acabaría jugando una más hasta que la pérdida de protagonismo le llevó de vuelta a Osasuna en el verano de 2016.
