Abegondo se encuentra en un gran momento de salud. La cantera deportivista no para de conseguir logros y de producir jugadores que terminan en el primer equipo; el último, Noé Carrillo esta misma temporada. Otro de los hitos en el ya finalizado curso fue el ascenso del Fabril a Primera Federación en una temporada histórica en la que finalizó como líder destacadísimo del grupo I de Segunda Federación.
Manuel Pablo -técnico del Fabril campeón- se pasó por los micrófonos de RiazorTV en el Especial Fin de temporada de A Balón Parado celebrado el pasado miércoles 3 de junio en el Espacio Avenida de ABANCA. En su entrevista, el técnico canario habló del paso adelante que ha dado la cantera del Deportivo en los últimos años, de su experiencia como entrenador y jugador blanquiazul y sobre la confección del Fabril de cara a la próxima temporada, en la que no espera muchos más fichajes que el de algún central.
El paso adelante de la cantera de Abegondo
«La cantera dio un paso adelante en ese año en el que fue campeón de la División de Honor con Óscar, fue dar ese salto de creértelo, de estar ahí, de ver que podemos competir contra las mejores canteras. Hay una buena base desde atrás, ya hemos hablado de Abegondo y todos los medios que se están poniendo para los jugadores y que el crecimiento sea a como está el fútbol profesional hoy en día. Hay que estar ahí, buscando jugadores, pero se está trabajando muy bien y los frutos los tenemos ahí. No te van a salir siempre jugadores de esa talla como Yeremay y Mella, pero creo que hay jugadores que sí que han progresado y pueden dar la talla«.
Sin muchos fichajes a la vista a pesar de las lesiones
«No, confío mucho en lo que tenemos en Abegondo y fuera, que tenemos muchos jugadores cedidos por ahí. Va a depender de todo eso. Sí que hay alguna posición, por ejemplo la de central, en la que estamos un poco vacíos. Está solo Samu, Damián está con el cruzado. Tenemos que mirar bien, es lo que más estamos mirando en este momento. Ahora también lo que ha pasado con Dipanda…»
«Son lesiones de larga duración que te molesta más porque son jugadores importantes. Manu Ferreiro, Damián -que estaba haciendo una gran temporada-, Hugo Ríos -que ha caído al final también-… Tenemos la oportunidad de darle a otros jugadores, creo mucho en eso. En la cantera hay situaciones en las que han ganado otros; cuando unos se han quedado, otros han dado ese paso. Así hemos estado este año, las bajas de alguno han mostrado a otros. En eso seguimos, más por número que por lo que crea. Creo mucho en lo que tenemos, pero hay situaciones en las que estamos escasos de número y donde sí que tenemos que buscar».
Sin mirar al resultado
«Yo creo que, más en un filial, no tienes que mirar el resultado, sino cómo poder ayudar a los jugadores y al primer equipo. Una idea de exigencia diaria, exigencia constante y de un ritmo alto, porque las velocidades son cada vez mayores y cada categoría te exige más. Me centro en eso, siempre queriendo lo que quieren la mayoría de los entrenadores: que sus equipos jueguen bien, que tengan combinaciones, que defiendan en bloque, que estén juntos y ordenados… eso lo queremos todos, pero lo importante es intentar que los chavales reconozcan esa situación y que jueguen con esa libertad de intentar que el resultado no les lleve a hacer cosas que no entrenamos, que el miedo no le haga cambiar esas situaciones».
La importancia de lo psicológico
«Hemos tenido la suerte de que este año se ha incorporado María Ángeles, una psicóloga, para estar con el equipo y con nosotros. Desde el primer momento, su ayuda se ha notado en el equipo. Jugadores frustrados, algunos que veíamos que se frustraban con las mismas jugadas o en el entrenamiento. Nos ha ayudado mucho. El psicólogo hoy en día tiene que pertenecer al cuerpo técnico, que los jugadores lo vean como parte del cuerpo técnico, tiene que estar día a día ahí. En mi época empezó a veces a estar el psicólogo, pero cuando ves una persona a veces o no la ves dentro del grupo, no lo consideras del grupo. Esa parte de frustración que tienen los chavales, esos saltos… el club está siendo claro en ese sentido, la meritocracia está ahí y hay que ganársela. No porque hayas avanzado más rápido que otros te tienes que dormir. Si no rindes puedes bajar, en ese sentido el club está siendo claro y ellos lo tienen que saber. Nosotros tenemos que intentar manejar esas situaciones, aquí somos todos, todos los jugadores pueden ayudar al equipo y tienen que estar preparados. La mentalidad también es importante en ese sentido«.
Las capacidades de Nsongo Bil
«Orgulloso por él. Ya lo hablaba Fernando, es un chaval más bueno que el pan y ha trabajado mucho este año. El año pasado, cuando nosotros lo vimos, íbamos a jugar contra el Avilés y estaba Babin allí, un jugador potente. No estaba Kevin, que era su competencia, y llegó allí y vimos como ganaba todos los duelos a Babin, como controlaba esos balones de pecho -que a nosotros nos fascina- y vimos un potencial muy importante. Creíamos en él, en que era un jugador que nos podía dar este año. Para nuestro estilo de juego, que a veces los equipos se nos encierran en el área, es muy fuerte y potente, ataca muy bien también el balón aéreo. A veces, cuando estás acosado, es capaz de aguantar el balón. Tiene sentido del juego, sabe jugar bien, donde llevar el balón en un momento que es capaz de retenerlo… Creíamos en él, pero el creyó más en nosotros porque era una operación difícil. Se habló mucho en verano de si podía estar y él fue el que más creyó. Este verano, cuando llegó, dio un paso adelante en esas situaciones de retenciones de balón y sobre todo la agilidad con la que salía de esas situaciones. A lo mejor, el año pasado esa retención la tenía pero le costaba un poco ser más ágil. Este año, cuando llegó, estaba por encima de los compañeros. Esa proyección le ha llevado a poder destacar con nosotros y dar el salto al primer equipo con ese trabajo que tiene, ya ves cómo se esfuerza ahí. Las condiciones que tiene son muy buenas«.
La constancia de Noé
«Para todos los entrenadores de la cantera, ver a jugadores como Noé -que llevan muchos años ahí- progresar, que lo han tenido, es bonito ver que están ayudando al primer equipo. Esto no es mérito ni de Manuel Pablo ni del otro, es mérito del jugador que es el que está ahí y es constante. Nosotros le damos la exigencia, le intentamos aconsejar y buscar un modelo donde pueda mostrarse. Es el rendimiento el que le da poder y -sobre todo- la constancia, el estar ahí. Todos tienen momentos donde están mejor, peor, son suplentes… seguir y ser constante te lleva a poder tener esas oportunidades».
Un verano relajado
«Se presenta relajado y muy alegre por todo. Para A Coruña es impresionante lo que ha pasado. Ahora a disfrutar».
El salto del césped a los banquillos
«Vives casi para el fútbol, no es como cuando eres futbolista. Tienes problemas a veces en casa porque tienes que medir las cosas un poco. Muy contento porque lo sientes y lo llevas dentro. Las horas que pasas ahí las disfrutas, más si tienen recompensa«.
Su rápida progresión como entrenador
«No me imaginaba tan rápido. Estuve de segundo entrenador en el Fabril, pero de primer entrenador llevo cinco años. Tuve una gran ayuda con Juan Villamisar en ese sentido. Tenía las ideas claras de lo que quería plasmar. A partir de ahí, con Juan -que conocía muchos jugadores de la cantera- y mis ideas, plasmándolas con él, tenía muy claro lo que buscaba. Tenía claro que después de estar dos años de segundo entrenador quería un equipo que tuviera algo de relevancia y esa oportunidad que se me abrió con el juvenil fue muy bonita y disfruté mucho de ese proceso de entrenar con chavales, que tampoco tenía la experiencia. Había estado de segundo en el Fabril, pero más abajo, ver el proceso de esos jugadores, que incluso se saltan etapas en esas edades, fue muy bonito».
El cambio del entre el fútbol moderno y el de su época
«No tiene nada que ver con lo que yo viví, en todo, en alimentación… El primer vídeo que nosotros vimos en Champions, tuvimos que ver un partido entero, una hora aburridos allí con saques de banda. Ese era el análisis que teníamos del rival cuando hoy todo es ir al máximo que se puede sacar de todos los datos».
«Ha cambiado mucho, sobre todo una parte fundamental, la física ha cambiado completamente en los jugadores. Hoy en día cómo vienen ya en pretemporada porque saben que como te pases un poco primero te van al bolsillo y segundo te pasan por delante otros compañeros. Hay que estar muy bien preparado y no dejarse llevar porque el fútbol ha cambiado mucho en ese sentido físico. Después ya se mide todo, los esfuerzos que haces, las capacidades, los análisis de cada dato… es impresionante todo».
«Tienen esa parte natural, pero no te sabría decir si ahora son mejores tácticamente que antes. El entendimiento del juego antes me parecía mayor en los jugadores. No era tan físico, pero entendían mejor el juego. Ahora el fútbol va más rápido y te da menos tiempo a pensar, pero -sobre todo- el entendimiento de juego colectivo era un poco mejor en aquella época. No sé si también tiene que ver mucho la velocidad a lo que va todo, al final no tienes tanto tiempo y juegas sobre seguro, no arriesgas. A veces hay situaciones en las que piensas por qué no gira el juego, por qué no juega para atrás y se la quita de encima… Antes, ese entendimiento del juego lo teníamos más en la cabeza«.
«Ahora llegas al vestuario y los ves a todos con el móvil, todos sentados pero no se hablan. Ha cambiado mucho todo eso. El vestuario de antes era más cercano con todos, aunque tanto el Fabril como el primer equipo han estado muy unidos y para conseguir las cosas tienes que estarlo. Pero esas situaciones de contarse las cosas pasan cuando están entrenando, que empiezan a hablarse entre ellos, pero cuando están en el vestuario ni se miran. Después empiezan a correr y empiezan a contarse lo que hizo uno ayer, anteayer… Ha cambiado bastante en ese sentido en la sociedad«.
La precocidad en el fútbol actual
«No creo que tan joven, llegué con 22. Hoy en día ves jugadores debutar con 17 o 18, que llegan a las canteras mucho antes. Antes, jugadores que pasaban por canteras eran mínimos, salir de una cantera a otra cantera era mínimo, y ahora a partir de cadetes ya te están vigilando«.
Los motivos de su fichaje por el Deportivo hace casi tres décadas
«Firmé muchos años nada más llegar porque Lendoiro hacía contratos largos, tenía siete años aquí. Firmé con la intención de seguir progresando. Me había quedado en Las Palmas, habíamos jugado ese año promoción de ascenso a Primera. Yo había tenido una progresión muy fuerte, llevaba un año y medio nada más en la Unión Deportiva. Veía que estaba dando pasos muy largos y esa oportunidad que me salió de poder ir a Primera… lo tenía muy claro. Tenía muy claro que quería jugar en Primera, asentarme y conocía toda la historia de ese Superdépor, desde el año 91 o 92. Preveía un escaparate muy bueno para mí».
