El Deportivo llegó a abril revitalizado tras su última victoria en marzo, que lo aupó a los puestos de ascenso directo. En abril, y como Antonio Hidalgo estuvo advirtiendo toda la temporada, el Deportivo descubrió el valor de sumar jornada tras jornada, aunque no siempre sea de tres en tres puntos. Los blanquiazules sumaron tres empates y una victoria para mantenerse a tiro de piedra de unos puestos de ascenso directo que -finalmente- acabaron asaltando en mayo. Así fue el pasado mes de abril en clave deportivista:
Doble empate recibido en los minutos finales
El Dépor recibió de su propia medicina a inicios de abril. Los blanquiazules vieron como se les escaparon cuatro puntos en los minutos finales. El Deportivo fue superior ante el Málaga y el Huesca, pero ambos encuentros se le atragantaron en exceso y lo acabó pagando llevándose un solo punto de cada uno de los partidos.
Ante el Málaga, en Riazor, la fortuna no le sonrió al Deportivo. Stoichkov batió a Alfonso Herrero en dos ocasiones, pero ambas fueron anuladas por fuera de juego. La insistencia blanquiazul se acabó trasladando al electrónico gracias a Samuele Mulattieri, quien no falló en el mano a mano ante el guardameta tras un envío medido de Altimira. Cinco minutos después, y a falta de diez para el final, Adrián Niño puso el empate definitivo en un saque de esquina.

Frente al Huesca pasó algo similar. El Deportivo volvió a llevar la batuta del encuentro y dispuso de las ocasiones más claras -aunque fue un choque de pocas opciones para ambos- para adelantarse. Esta vez fue Luismi Cruz quien, con un golazo, puso en ventaja a los blanquiazules. Por segunda semana consecutiva, los minutos finales le costaron puntos al Dépor. El Huesca apretó en los minutos finales y Patiño –como él mismo reconoció en la celebración del ascenso– pecó de poco contundente y el Huesca se aprovechó de ello para poner el empate.

Partido loco, pero con victoria, ante el Mirandés
Uno de los encuentros más extravagantes, por no decir el que más, de la temporada deportivista fue la visita del Mirandés a Riazor. Tras un inicio de poca acción y fuerzas igualadas, Mario Soriano se vistió de mago para lanzar la carrera de Yeremay. El canario le cedió el gol a un Nsongo Bil que no falló, pero el banderín levantado del linier dejó sin tanto a los blanquiazules.
Pocos minutos después, al borde del descanso, una desconexión en la zaga deportivista le concedió al Mirandés una oportunidad de oro para ponerse por delante. No se entendieron entre Noubi, Quagliata y Ferllo, dejando solo a Unax del Cura ante la portería. Intentó llegar Ferllo, pero derribó al atacante. Finalmente, la acción se resolvió con penalti y amarilla para el guardameta. De este modo, el exdeportivista Carlos Fernández adelantó al Mirandés en un pésimo final de primera mitad por parte del Deportivo.

El Dépor salió mejor plantado a la segunda mitad y le dio la vuelta al marcador en poco más de diez minutos. Mario Soriano metió el primero con un golpeo desde fuera del área y Yeremay transformó un penalti provocado por Altimira, concedido a pesar de una larga revisión en el VAR.
A falta de 20 minutos para el final, Nsongo Bil compró la tranquilidad deportivista. De nuevo Yeremay, con una carrera desde el medio del campo hasta el área rival fue una amenaza para la zaga rival. Tras atraer a los defensores hasta su zona, asistió con un pase atrás a Nsongo Bil, quien no perdonó y anotó el 3-1 definitivo.

Hubo tiempo para más acción a pesar de que el marcador se mantuvo inmóvil. El Mirandés apretó con la esperanza de rascar un empate en los minutos finales, pero Ferllo estuvo estelar para salvar varios remates francos de los jabatos. El arquero riojano pudo resarcirse del penalti que cometió en el primer tiempo atajando otra pena máxima -cometida esta vez por Altimira- y dejando intervenciones de mérito para que el Dépor volviese a sumar de tres.

Nueva polémica y nuevo empate en Burgos
Por enésima semana consecutiva, el Deportivo sufrió un arbitraje polémico en su visita a Burgos. El encuentro comenzó bien. Nsongo Bil batió a cantero con un potente disparo desde dentro del área cuando se rondaba el cuarto de hora de juego. La alegría deportivista se fue por el sumidero justo antes del descanso, cuando entre el colegiado y el VAR señalan un supuesto penalti de Quagliata. Curro marcó y ambos equipos se repartieron los puntos tras un encuentro de pocas ocasiones.

El ascenso del Fabril
Más allá del primer equipo, el mes de abril dejó otra de las grandes noticias del año en clave blanquiazul. A falta de tres jornadas para que finalizase la competición regular en Segunda Federación, el Fabril selló su ascenso directo a la categoría de bronce como líder del grupo I. Los fabrilistas festejaron sin estar jugando -ya que fue una derrota del Oviedo Vetusta la que hizo matemático el campeonato- y fueron homenajeados en el Estadio de Riazor.

