Llegó la primera en el regreso a Primera y llegó justamente el día de la reconciliación entre la afición y el club. El Deportivo arrolló al Valencia en Riazor para sumar de tres por primera vez en la temporada. Justamente cuando Riazor volvió a latir, Ximo Navarro -con la cinta de capitán en el brazo- quiso celebrar la reconciliación con un testarazo al fondo de las redes. Auba, con otra genialidad, dio tranquilidad y Bil sentenció tras el susto de Sadiq.
El Deportivo salió a morder ante el Valencia desde el primer minuto. Prueba de ello fueron las presiones iniciales de Nsongo y Aubameyang sobre la primera línea visitante, obligando a Dimitrievski y a Diakhaby a equivocarse en un par de acciones. La insistencia blanquiazul encontró sus frutos pasados los 12 minutos, justo cuando Riazor empezaba a apretar. Fue un minuto mágico en Riazor, la afición estalló y Ximo les dio más motivos para hacerlo con un testarazo al fondo de las redes.
Unos cinco minutos después, Aubameyang decidió sumarse a la fiesta con otra genialidad para marcar su tercer gol en tres jornadas de Liga. Pase filtrado de Mario Soriano para la carrera del gabonés, que se deshizo de su par con un sutil toque y definió a la perfección con una gran vaselina para superar a Dimitrievski.
Cuando parecía que el Deportivo tenía el partido controlado -tanto en el marcador como en el juego- el Valencia se aprovechó de un nuevo error de novato de los blanquiazules. Poco antes de llegar a la media hora, Ede cometió un grave error en salida y dejó solo ante Leo Román a Umar Sadiq. El nigeriano no perdonó en el mano a mano y le dio impulso a un Valencia que apretó en los minutos finales de la primera mitad.
Ya en la segunda, el encuentro estuvo más igualado, pero fue de nuevo el Deportivo el que golpeó. Fue de la mano de Nsongo Bil, que con su insistencia logró provocar el gol en propia puerta de Diakhaby. El camerunés, a base de insistencia, ganó línea de fondo desde la banda izquierda y puso un peligroso centro mal despejado por el zaguero che.
Así se cerró un encuentro que tenía otro lunar preparado para el Deportivo. Llegó en el último minuto del tiempo de descuento, cuando Altimira vio una doble amarilla en cuestión de segundos. Cuando el choque parecía que no daba para más, el lateral cometió una falta que le costó la amonestación. Su reacción no fue la correcta. Le aplaudió al colegiado, vio la segunda cartulina y se tuvo que retirar antes de tiempo. Aún con esas, nada pudo amargar al deportivismo, que celebró su primer triunfo tras el ascenso a Primera.
