No están siendo unas semanas sencillas para el Deportivo, que suma méritos pero no el equivalente en puntos en los partidos más recientes de LaLiga EA Sports. La última victoria del campeonato queda ya demasiado atrás (el pasado 5 de septiembre frente al Villarreal) y una alegría que confirme las buenas sensaciones se convierte en necesaria. Lejos de ser un obstáculo, la Copa del Rey puede suponer un aliciente para los menos habituales y la oportunidad de romper la mala racha ante un rival a priori inferior.
No es algo ni mucho menos extraño para este grupo. Ya el año pasado la primera ronda del torneo llegó en un momento en el que los de Antonio Hidalgo no acaban de encontrar su mejor versión. De hecho, la dinámica era similar y sumaba cinco jornadas sin ganar: Eibar (1-1), Almería (1-1), Málaga (3-0), Racing (2-1) y Valladolid (1-1). Tres empates y dos derrotas que incrementaban el ‘run run’ sobre la plantilla, que tenía como objetivo pelear por el ascenso a Primera División después de un curso de transición tras subir desde Primera Federación.
Lo que vino después de aquella goleada a la humilde UD Sámano (1-5) fue todo un cambio de aires. De cinco semanas sin ganar, a cinco seguidas haciéndolo: Zaragoza (0-2), Cultural Leonesa (3-0), Córdoba (1-3), Ceuta (2-1) y Albacete (0-2). Seis si se tiene en cuenta también la siguiente ronda copera ante el Sabadell (0-2). «Ganar siempre es positivo, te da ese plus de confianza», explicaba entonces Antonio Hidalgo.
El Auriense, un rival pequeño con una motivación gigante
Aunque al diferencia de categorías sea importante (el Auriense compite en Preferente), el Deportivo tendrá enfrente a un equipo con una plantilla muy joven debido principalmente a su convenio formativo con el Alavés. Su presidente Manu Cerón estuvo en Son de Riazor tras conocerse el cruce y fue muy claro: «No es un partido más, cualquier persona de bien en Galicia querría jugar contra el Deportivo«.
