Ana Valles fue la protagonista del último programa de A Balón Parado. La ya exportera del Dépor Abanca ofreció una explicación más detallada de su retirada, así como analizó a Irene Ferreras. Aunque ya desligada del equipo y del mundo del fútbol, seguirá en A Coruña en una nueva aventura laboral.
Irene Ferreras y su visión del fútbol
«No puedo hablar mal de Irene, es muy amiga mía. Tuve la gran suerte de que fuera mi entrenadora», explicó Ana Valles. «Hicimos un temporadón, luego ella se fue para Valencia. Es una de las entrenadoras que ha confiado en mi para ponerme en Primera División. Confío mucho en ella, en su manera de transmitir la manera de jugar. Es una entrenadora que hace pensar al jugador y eso es muy importante. A veces parecemos autómatas dentro del campo, el entrenador te dice cosas y tú tienes que ejecutarlas. Ella enseña mucho fútbol».
La decisión de Ana Valles de hacer un paréntesis en su carrera
«El deportivismo necesita unas palabras más. Mucha gente me ha escrito, sorprendidos. Es una decisión que tenía medio pensada desde abril. La tomé en este momento, quería esperar a finalizar la temporada, a dejar al Dépor al menos en la categoría de Reto. No fue fácil el momento de escribirlo. Pero en algún momento tienes que dar la noticia. Lo estaba posponiendo pero ya veía que iba a comenzar la pretemporada, la gente esperaba mi renovación y quise ser lo más sincera posible. No lo quiero llamar retirada, lo llamo paréntesis, un momento de pausa».
Agregó que «este año quedé Zamora, físicamente ha sido uno de mis mejores años, cuando la cabeza no está en el mismo lugar, o haces las cosas con corazón al 100% o no debes estar. No hay problemas mentales, ni me encuentro mal ni nada de eso, tengo otros proyectos en la cabeza, nuevas ambiciones. No sé qué va a deparar el futuro, pero si haces una cosa hay que hacerla bien y poner el corazón el o que haces. Tenía la cabeza en otro sitio y tomé esta decisión».
Los nuevos proyectos de Ana Valles
«El año pasado me surge un proyecto interesante dentro del mundo de la abogacía, que es mi otra vocación. La idea era fundar un despacho con varios socios, era un proyecto que empezó a coger forma de cara a redes sociales el año pasado. Este año nos hemos puesto manos a la obra, a trabajar. La pena es que no se puede compatibilizar con el fútbol. Ahora mismo el fútbol femenino está más profesionalizado, es una suerte poder entrenar por las mañanas pero yo he tenido que decidir. Es una salida laboral. No quiero engañar a nadie, estoy siendo sincera, no es un adiós. Es por incompatibilidades con este nuevo trabajo».
Seguirá en A Coruña
«Llegué el año pasado como uno de los últimos fichajes. Dije que sí inmediatamente, A Coruña es lo que buscaba, venía de seis años en Madrid. Me encantó la ciudad, se parece mucho a Gijón, mi tierra natal. Como yo me meto en todos los fregaos, me meteí en abogacía. Conseguí unos contactos que apostaron por mí. Me quedo aquí porque estoy a gusto y este proyecto a nivel laboral surge aquí. Estoy en el mismo piso, rodeada de la misma gente, y seguiré en contacto con el fútbol, que es una parte que me representa. Tengo algún proyecto relacionado con el fútbol pero no lo puedo contar todavía».
