Ocho años después el Deportivo está de vuelta. Tras llegar a tocar el barro, la Primera División espera el regreso de los blanquiazules la próxima temporada. La segunda plaza se aseguró en Valladolid, gracias a un doblete de un Nsongo Bil que ya ha escrito con letras doradas su nombre en la historia del club. Así se vivió el encuentro entre Valladolid y Deportivo a través de nuestras imágenes.
De visitante o de local

El deportivismo se desplazó en masa para empujar una última vez a su equipo esta temporada fuera de casa. En el Día D para el ascenso, los futbolistas no estuvieron solos. Miles de hinchas herculinos hicieron del José Zorrilla un pequeño Riazor y presenciaron en vivo el regreso de su equipo a la élite del fútbol nacional.
Bil, del Fabril a la historia del Deportivo




Nsongo Bil comenzó la temporada con el Fabril, a las órdenes de Manuel Pablo. Quién le iba a decir a ese joven camerunés que empezaba su segundo curso en el filial blanquiazul que a final de temporada iba a ser el héroe de toda una ciudad. Bil se pasó la Segunda Federación rápidamente y sus goles convencieron a un Antonio Hidalgo que no dudó en hacerlo su delantero titular. Nsongo respondió cuando tocaba y le dio el ascenso al Deportivo con un doblete.
Las amenazas de Latasa no llegaron a inquietar al Deportivo

El Valladolid, que ya no se jugaba nada, dio muestras de vida, principalmente, al final de la primera mitad y en algunos tramos de la segunda. Con el 0-2 en el marcador desde el minuto 34, los blanquivioletas remaron en busca de mantener su honor, pero Juanmi Latasa estuvo muy poco acertado en la definición.
El final del camino

Los tres pitidos finales sonaron diferente esta vez. Las caras de los jugadores del Deportivo mostraban una euforia desmedida a través de diferentes expresiones. Desde el banquillo, los suplentes saltaron como locos al verde. Una vez en el campo, las sonrisas y las lágrimas de emoción se reflejaron en la cara de unos jugadores de Primera División.
De las emociones a la fiesta



Ya sin lágrimas en los ojos, la fiesta comenzó sobre el verde de Pucela. Volteretas de Bil, bailes de Noubi, cánticos de la afición… la felicidad se fue contagiando de unos a otros. Esta fiesta se alargó a los vestuarios y a la sala de prensa, donde los jugadores sorprendieron a Antonio Hidalgo con cánticos y descorchando una botella de champán.






















































































































































