Tan solo una semana después de firmar uno de sus peores partidos de la temporada en Elda, el Dépor se quedó con la miel en los labios ante el Huesca. Los coruñeses recuperaron su mejor versión, siendo superiores de principio a fin ante uno de los equipos más en forma del campeonato. Sin embargo, el cuadro de Óscar Gilsanz evidenció una vez más su falta de pegada, en especial en Riazor, donde se quedó a cero hasta en cinco ocasiones este curso.
Esa falta de puntería se contrapone con una de las actuaciones más sólidas del Deportivo en defensa. Porque el Huesca, más allá de alguna ocasión esporádica -entre ellos un mano a mano bien resuelto por Helton-, fue incapaz de generar peligro en los noventa minutos. Los oscenses, que venían promediando 9,6 remates por partido, registraron tan solo cuatro en el feudo coruñés, su segunda peor marca del curso.
De hecho, el conjunto blanquiazul firmó su encuentro con menos ocasiones concedidas al rival de toda la temporada. Muy próximo, además, a los cinco remates del Eldense en la primera vuelta en Riazor. En ese choque, con una tónica similar a la del pasado domingo, el Deportivo tampoco pudo pasar del empate pese a mostrar un gran dominio.
Mejor imagen, pero insuficiente
El conjunto blanquiazul echó el cerrojo frente al Huesca, dejando además por primera vez a los de Antonio Hidalgo sin sacar partido de una de sus grandes amenazas: el balón parado. Los aragoneses no realizaron ningún saque de esquina frente a los siete de un Deportivo que no logró plasmar esa superioridad en el marcador. La poca eficacia de cara a puerta y la solidez defensiva de los visitantes privaron al cuadro coruñés de poner tierra de por medio con el descenso.
Un punto valioso, pero a su vez escaso el que sumó el Dépor frente a los oscenses. El triunfo del Eldense en Albacete apretó una zona baja a la que el equipo coruñés solo distancia en cinco puntos, habiendo perdido además el ‘golaverage’ directo con los alicantinos.
