Antes del parón invernal, Abegondo se convierte este domingo a las 12:00 horas en escenario de un duelo de altura entre dos equipos diseñados para ocupar los puestos altos de la clasificación. El Fabril recibe al Real Ávila con el impulso que dejó la victoria en Los Pajaritos, donde el filial blanquiazul se impuso al Numancia con un ejercicio de madurez y competitividad ante otro rival directo por el ascenso. El reto ahora pasa por sostener ese vuelo y cerrar el año reafirmando sensaciones.
El problema para los locales es el contexto en el que llegan a la cita. Manuel Pablo, muy condicionado por las ausencias, no podrá contar con Nsongo Bil ni Noé, ambos protagonistas entre semana en Copa del Rey con el primer equipo y con minutos entre las montañas andorranas en el caso del ariete camerunés. Sin margen para llegar a tiempo, se perderán el duelo. Damián Canedo, lesionado de larga duración y operado con éxito esta semana, y Samu Fernández, concentrado en Japón con la Selección Española sub-19 en un torneo amistoso, tampoco estarán disponibles. Cuatro bajas clave, una por línea, que dejan a los herculinos sin buena parte de la columna vertebral del equipo.
Pese a todo, el Fabril se agarra a lo visto en Soria. Allí supo competir sin complejos, entender el partido, reaccionar al gol inicial encajado y golpear cuando tocaba. Esa versión será imprescindible ante un Real Ávila serio, ordenado y con oficio.
El duelo, además, llega envuelto en una paradoja estadística. Ni al Fabril ni al Real Ávila se les da bien el papel que les toca interpretar este domingo. El filial blanquiazul ha sufrido en Abegondo, donde apenas ha sumado 7 puntos en 11 partidos como local, mientras que el conjunto abulense muestra registros idénticos lejos de casa. A ambos parece sentarles mejor el rol contrario al que asumirán esta jornada.
La clasificación añade más alicientes. A la misma hora, la Gimnástica Segoviana visita el campo del Oviedo Vetusta, y un tropiezo del conjunto segoviano unido a una victoria del Fabril permitiría al filial igualar a puntos a un rival que no hace tanto mantenía una ventaja superior a un partido. Un escenario que multiplica el valor de los tres puntos en un grupo en el que nadie consigue despegarse de sus perseguidores.
Con bajas, con dudas estadísticas y con la exigencia propia de la zona alta, el Fabril afronta su último compromiso antes del parón con una premisa clara: demostrar que este equipo sabe mantenerse en el aire incluso cuando el contexto invita a caer. El Real Ávila pone a prueba el vuelo del filial.