Mucho trabajo por delante tiene Fernando Soriano en el mercado para confeccionar una plantilla de garantías de cara al regreso del Deportivo a Segunda División. Y una de las tareas pendientes será, como la de varios de sus predecesores, encontrar un nuevo lateral izquierdo. Balenziaga se ha despedido e Iano no ha contado con la confianza de Idiakez, por lo que la rueda blanquiazul vuelve a girar en una posición que parece maldita desde hace una década.
El lateral vasco es el perfecto ejemplo en una demarcación en la que al Dépor le cuesta consolidar futbolistas ya durante temporadas completas. Y cuando lo consiguen, no repiten. Este año Balenziaga ha sido un fijo y ha rendido a un nivel aceptable. Pero se irá. Como antes se fue Retu.
Así terminó el año pasado con Lebedenko o Raúl Carnero, aunque el rendimiento de ninguno de los dos terminó de convencer del todo en una posición que dejó dudas a Borja, Cano y a Rubén de la Barrera. En la 2021-22 sí hubo un dueño fijo, con Héctor Hernández, pero el vallisoletano, que se hizo dueño del carril en su segunda temporada después de una primera irregular, tampoco continuó tras un buen año.
Salva Ruiz fue el nexo de unión entre el Deportivo de Segunda y Segunda B, pero los problemas físicos lo apartaron de ser indiscutible. De hecho, el año del descenso y tras la llegada de Fernando Vázquez, Mollejo ocupó en muchas ocasiones la posición de carrilero. En el primer curso de bronce acabó perdiendo el sitio, precisamente, en beneficio de Héctor Hernández.
Y antes de llegar a Luisinho, el último lateral zurdo que gozó de cierta estabilidad en el Deportivo, aunque compartida con Fernando Navarro en ocasiones, el año de Natxo González los minutos también estuvieron repartidos entre Diego Caballo y Saúl, que abandonaron el club al finalizar la temporada.
