El malestar es notable en el Deportivo después un nuevo episodio relacionado con los árbitros, el VAR y una serie de decisiones incompresibles con la pantalla como protagonistas. Fue el caso del partido ante el Burgos, que se igualó gracias a un penalti surrealista señalado por un leve manotazo de Giacomo Quagliata sobre uno de los jugadores burgaleses. La consecuencia vino tras el pitido final, cuando los jugadores herculinos no atendieron a la prensa en la zona habilitada por LaLiga.
Unos minutos antes Antonio Hidalgo había explicado brevemente cuál era la sensación del vestuario sobre la jugada polémica: «No tenemos clara la interpretación del VAR, cuando entra y cuando no». Una queja que no es nueva y que repite año tras año ante la ausencia de solución para un problema que va a más, generando confusión y enfado entre los diferentes clubes de la categoría. En el caso del Deportivo con un coste en puntos que podría ser decisivo cuando la diferencia entre posiciones es tan ajustada.
Zona mixta improvisada
Finalmente los jugadores del Deportivo sí se acercaron a hablar con la prensa herculina desplazada a El Plantío, aunque fuera de las instalaciones y junto al autobús del primer equipo. Un momento en el que aprovecharon para hacer constar su malestar, como explicó el capitán Diego Villares: «Nos deja un sabor agridulce. El equipo hizo un buen trabajo, pero el gol llegó de la forma como llega».
