La Jornada Retro de LaLiga le ha dado al Deportivo la excusa perfecta para rescatar la segunda equipación de Rafrei de finales de los 80. El club la ha presentado como un homenaje a una época, un puente entre generaciones. Todo eso es verdad. Pero hay algo más. Esa camiseta nació en la temporada más oscura de la historia moderna del club, la 1987-88, en la que el Deportivo se jugó algo mucho más grande que tres puntos: el derecho a seguir existiendo.
No es una exageración. El club acumulaba una deuda de 500 millones de pesetas. El descenso a Segunda B habría significado, casi con toda seguridad, su desaparición. Y en aquella temporada el descenso estuvo cerca como nunca: la muerte de Sagarzazu en el autobús de camino a un amistoso, tres entrenadores, 17 jornadas consecutivas sin ganar. El Deportivo llegó al último partido de la temporada penúltimo, necesitando ganar al Racing de Santander y que el Xerez derrotara al Bilbao Athletic en Jerez.
Un minuto 92 para toda la historia
Arsenio, que había vuelto al banquillo por tercera vez en su carrera para intentar el milagro, retrasó el inicio del partido once minutos sobre el horario previsto. Necesitaba saber qué pasaba en Jerez antes de que arrancara el suyo. El Zorro hizo de las suyas una vez más.
Unos 10.000 aficionados llenaron Riazor, el doble de la media de la temporada. La segunda mitad fue un asedio continuo al portero cántabro Pedro Alba, que lo paró todo. Ocasiones de Donowa, de Vicente, de Gil, cabezazos de Portela. El marcador no se movía. Riazor contenía la respiración.
Minuto 92. Aspiazu lanza el córner número 17 del partido. El balón cae rechazado a los pies de Hidalgo, al borde del área. Hidalgo lo mete con la zurda hacia el área pequeña. Vicente controla, se lo acomoda a su pierna buena y dispara por bajo. Alba no llega. El balón entra en la portería de Marathon. El estadio explota. Vicente corre hacia la grada de General y regala su camiseta blanquiazul a la afición. El Dépor se queda con diez. Ya da igual.
Lo que vino después
Ese verano, en una asamblea en el Colegio de los Salesianos, Lendoiro llegó a la presidencia con un lema: «Camina o revienta». Arsenio se quedó en el banquillo. Y desde ahí arrancó todo: el ascenso a Primera en 1991, Bebeto, Mauro Silva, Fran, once años consecutivos en Europa, la Liga del año 2000. Todo eso arrancó en el minuto 92 de un partido de Segunda División que no ascendió a nadie ni ganó ningún título.
La Rafrei blanca que lucirá mañana el Dépor en El Alcoraz era la segunda equipación de aquella misma era, la que se vestía fuera de casa. No es exactamente la camiseta del gol de Vicente -jugó de blanquiazul y su camiseta luce ahora en el Museo del Deportivo- sino su cara B. La hermana blanca de una época que arrancó con aquella permanencia y que terminó con el club convertido en uno de los grandes del fútbol español.
Los jugadores que la vistan mañana en El Alcoraz llevarán cosida toda esa historia. La misma que el Deportivo quiere seguir escribiendo ahora, con una hoja en la que marcar un nuevo ascenso.
