Apenas un año después de su llegada al Deportivo, el andaluz Salva Sevilla dice adiós a A Coruña. El centrocampista se marcha después de haber conseguido el objetivo del ascenso, aunque sin disfrutar de los minutos deseados. Del mismo modo que con otros compañeros, el conjunto blanquiazul ha querido desearle suerte en su futuro y agradecerle «su trabajo, dedicación y profesionalidad».
Así llega a su punto final la etapa coruñesa de un jugador que vive los últimos momentos de una larga carrera plagada de éxitos. Sin embargo, no ha podido ser en Riazor donde mostrar la calidad que atesora, pues apenas tuvo protagonismo, especialmente en la segunda vuelta. Tras la derrota ante la Cultural Leonesa en enero solo tuvo alguna pequeña aparición testimonial, aunque sumó tres titularidades ya con el ascenso conseguido.
Su bagaje total como deportivista es de 15 apariciones como titular en un total de 21 partidos jugados. En ellos, dio una asistencia y anotó un gran gol de falta contra el Real Unión. Un tanto que además tuvo una dedicatoria especial: «Lo celebré con mi hija, que llevaba mucho tiempo pidiéndomelo y no salía. Era difícil hacerlo sin jugar y estoy muy contento por ella».
Un hombre unido a los ascensos
A lo largo de su extensa carrera se ha convertido en un jugador tocado por una varita en lo que se refiere a ascensos. Hasta en siete ocasiones lo logró contando el conseguido con el Dépor, al que llegó después de celebrar el salto a Primera División con el Deportivo Alavés en un playoff cargado de emoción por la forma en la que se resolvió.
Queda pendiente conocer si lo hará aún una última vez antes de colgar las botas. Una decisión que no quiso aclarar hace unas semanas, antes de la final de campeones: «No he pensado mucho. Trato de disfrutar de cada entreno porque puede ser el último. Ya voy teniendo una edad y los años no pasan en balde».
