Valoración cuerpo técnico y directiva en 2014

DIRECTIVA

El 2014 pasará a la historia para el Deportivo como el año del cambio, ya que tras algo más de 25 años en el cargo, Augusto César Lendoiro dejó el 21 de enero su asiento presidencial a Tino Fernández tras conseguir éste en la junta general de accionistas extraordinaria el apoyo del 72,09% del capital social representado.

En sus primeros doce meses como máximo mandatario blanquiazul, ha tenido luces y sombras. Justo es reconocer que no es fácil asumir un club que llevaba más de 25 años bajo los mandos de una misma persona, y además, de una persona como Lendoiro, capaz de despertar simpatías y odios a partes iguales, pero con un legado a nivel deportivo difícilmente superable. Entre las luces se encuentra una de las papeletas más duras que ha tenido que afrontar el nuevo presidente nada más aterrizar en la Plaza de Pontevedra, como fue la necesidad de cerrar un acuerdo con Hacienda, algo que bajo el mandato del de Corcubión parecía totalmente bloqueado. Lo logró, y además de este acuerdo, consiguió normalizar las relaciones a nivel institucional, que en la anterior época parecían totalmente rotas. Por otra parte, trató de reactivar los apoyos con diferentes empresas de la ciudad, en un intento por tratar de conseguir nuevas fuentes de ingresos para las arcas del club.

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Entre las sombras, las parcelas deportiva y social parecen ocupar un lugar principal. La destitución fulminante de Fernando Vázquez abrió heridas entre la grada, unas heridas que con la llegada de un técnico del perfil de Víctor Fernández no se lograron cerrar. Además, hasta los últimos minutos del mercado de fichajes se peleó por completar una plantilla que necesitaba un ariete tras el ‘no’ del griego Mitroglou, pero el fichaje de Hélder Postiga pareció no estar a la altura de las expectativas creadas. Ahora, tras finalizar el año coqueteando con el descenso y con un equipo que no logra saber a qué juega, parece más necesario que nunca acertar en el mercado invernal.

Fue muy criticada también la gestión y la toma de decisiones que llevó a cabo el club tras el asesinato de un miembro de los Riazor Blues por parte del Frente Atlético. En una situación especialmente delicada, y en la que cualquier medida siempre parece difícil que contente a todo el mundo, para muchos deportivistas el presidente no fue capaz de defender adecuadamente los intereses herculinos frente a la presión mediática que se orquestó desde Madrid.

CUERPO TÉCNICO

La primera mitad del año, con el equipo peleando por ascender a Primera bajo las órdenes de Fernando Vázquez, solo se puede valorar de una manera muy notable e incluso sobresaliente, ya que el club logró recuperar la categoría perdida y con una plantilla de un nivel muy inferior a la que tuvo a su disposición dos años antes José Luis Oltra. Al de Castrofeito se le criticó en numerosas ocasiones su juego excesivamente plano y a veces ultradefensivo, pero lo cierto es que los resultados obtenidos fueron impecables y esenciales para la permanencia y viabilidad de la entidad deportivista.

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Tras la destitución de Vázquez, llegó Víctor Fernández. El técnico maño dijo en su carta de presentación que quería un “fútbol que emocione”, pero tras 16 jornadas, lo realidad es que no ha conseguido enganchar a la grada ni tampoco parece haber dado con la tecla adecuada para el conjunto carbure. No solo preocupa el hecho de que el equipo esté en el vagón de cola –algo con lo que se podía contar-, sino que lo alarmante es la falta de una idea y de un patrón de juego a seguir. Tras caer nuevamente goleado ante el Villarreal, arrancará el 2015 con un nuevo ultimátum ante el Athletic de Bilbao.

PABLO ANTELO

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