El Deportivo arranca el 2024 recibiendo hoy en Riazor a la Real Sociedad B, el cuarto filial del Grupo 1 y único contra el que todavía no ha competido este curso. El conjunto donostiarra llega a A Coruña cerrando el play off de ascenso, después de un mal mes de diciembre que le hizo caer del liderato a la quinta posición.
Sin embargo, esta mala dinámica no emborrona una primera vuelta más que notable de un equipo muy joven, con muchas caras nuevas con respecto al conjunto que se clasificó para la fase de ascenso el pasado curso, pero que sigue siendo altamente competitivo.
Solidez pese a la bisoñez
El conjunto dirigido por Sergio Francisco lleva el ADN de la Real Sociedad. El filial txuri urdin se parece mucho a su primer equipo. Porque es un equipo netamente ofensivo, que quiere disponer del balón el máximo tiempo posible y busca ser relativamente vertical. Pero, a la vez, es muy sólido. Si la escuadra entrenada por Imanol Alguacil es uno de los equipos de Primera División que mejor defiende -mejor el curso pasado que este-, lo mismo se puede decir de su segundo equipo.
El Sanse, como se conoce popularmente al filial del equipo de Donosti, fue durante muchas jornadas el equipo menos goleado del Grupo 1. A Riazor llega con 13 goles en contra, pero casi la mitad de ellos (5) los recibió en el citado mal mes de diciembre.
Con el todavía meta del filial Unai Marrero asentado en el primer equipo como suplente de Remiro, Gaizka Ayesa es el meta más habitual. A él lo protege una pareja de centrales también consolidada: Yago Cantero y el jovencísimo Jon Martín, nacido en el año 2006. Por delante, Jon Gorrotxategi es indiscutible como pivote único o en un centro del campo de dos.

Todas estas piezas son claves en una estructura defensiva que empieza con una buena presión alta y una notable activación tras pérdida. De no ser así, no se entendería el porqué de haber encajado tan solo 1 derrota en 17 encuentros. Un síntoma más de solidez impropia de un equipo que ha empatado más de la mitad de sus partidos (9), pero que no sabe lo que es perder a domicilio a pesar de haber visitado ya Vigo (1-2), Tarragona (2-2) o Fuenlabrada (1-1).
Un filial de verdad
La Real Sociedad B está lejos de ser uno de esos filiales que suma a su hornada de jóvenes a varios ‘veteranos’ para que les ayuden a competir. El central Yago Cantero, nacido en el año 2000, es el futbolista más viejo del cuadro realista. De hecho, es el único que no podría, por edad, subir con el primer equipo.
De este modo, el Sanse tiene un promedio de edad de 20,9 años, contando todos los jugadores que han sido convocados al menos una vez por Sergio Francisco. El juvenil Jon Martín es el futbolista más joven, pero otros como los laterales Unax Agote y Rupérez, el centrocampista Pablo Marín o los atacantes Fiabema y Orobengoa ni siquiera han alcanzado la veintena.
Precisamente el punta Fiabema es uno de los futbolistas que han llegado de fuera para sumar talento a las filas realistas. El ariete noruego llega procedente del Chelsea. También es nuevo Mikel Goti, que ha cambiado Lezama por Zubieta. Jon Mikel Aramburu, lateral procedente del Real Unión, e Ibra, un centrocampista fichado del Atlético que ha estado casi inédito son las otras dos incorporaciones realizadas el último verano, más allá de la hornada de futbolistas subidos del Juvenil y la Real C.
La Real Sociedad B, de estructuras cambiantes y con coqueteos en la élite
La amalgama de recursos que tiene a su disposición Sergio Francisco le permite variar estructuras, que no modelo de juego. La Real Sociedad B es un equipo propositivo, que querrá el balón en Riazor para tener paciencia a la hora de atacar, pero también acelerar en cuanto encuentre el resquicio.
Para ello, ha ido variando entre el 4-3-3, el 4-4-2 en rombo y el 3-4-1-2. Todos ellos son dibujos muy diferentes que le permiten potenciar algunos aspectos de su juego a costa de debilitar otros. En diciembre, fue habitual ver al equipo partir de ese 4-3-3, pero puede que los malos resultados lleven a su técnico a variar. De hacerlo, seguro que sus laterales -también muy cambiantes, aunque los más habituales han sido Aramburu y Unax Gote- deberán adquirir más protagonismo ofensivo.
Ojo también al talento de Pablo Marín, que el pasado curso sumó más de 500 minutos con el primer equipo entre Liga y Europa League. El de Logroño es un centrocampista con capacidad para construir, pero sobre todo para soltarse y aparecer en ruptura en posiciones de finalización. Forma una gran pareja con Mikel Goti, que ha pasado de ser un futbolista más enfocado a banda en Bilbao a interior o mediapunta en la Real.
Este curso, ni uno ni otro han tenido minutos con Imanol Alguacil, al contrario que Jon Magunazelaia, que debutó de manera oficial con el primer equipo en un escenario idílico como el Guiseppe Meazza. En Champions, frente al Inter, el ariete sumó sus primeros minutos pese a no ser el máximo goleador del filial (ha marcado 1 tanto en 9 apariciones). Ese honor le corresponde a Ekain Azkune, uno de los futbolistas que ha venido actuando de único delantero o en una doble punta con Magunazalaia o Fiabema.
