Vuelve a la competición el Dépor Abanca con un duro test para probar la fortaleza mental del equipo blanquiazul, que encara la recta final de la temporada con seis puntos de colchón para el ascenso directo. El Alhama visita Abegondo e Irene Ferreras quiere sumar los tres puntos y, al mismo tiempo, eliminar las últimas opciones del rival para meterse en la pelea por el título:
Sensaciones después del parón
«Muchas ganas. Los deportistas viven de la competición y aunque se han hecho dos semanas de nivel, necesitamos ya competir y volver a encontrarnos con nuestra afición. Ganas de seguir en la línea que tenemos en Abegondo, parón de 15 días, parece que se ha enfriado la cosa, pero esperamos que la gente se anime y responda. Es un momento donde tenemos que ir muy de la mano»
«Se afrontan con naturalidad, aprovechando las semanas para otras cosas, sobre todo la carga cognitiva porque estar sometidas a la tensión de la competición no es fácil y lo sentimos todo. Nos ayuda a tener proceso de análisis, tomar decisiones, nos ha servido para ir viendo futbolistas, seguir trabajando y sobre todo recuperar jugadoras para que afronten de la mejor manera el último tramo. Se ha hecho muy largo».
Alhama, rival duro
«Sí, por supuesto que sí. Gran equipo. Es uno de los partidos quizá más complicados de la temporada. Pero como estamos acostumbradas a tener todos los partidos con alto nivel de competitividad, es estar más acertadas que ellas. Presumimos lo que van a proponer, sabemos lo que tenemos que hacer y trataremos de estar acertadas. Es un equipo veterano, equipo que acaba de descender de Primera y su objetivo es el ascenso. Ahora tenemos una situación de ventaja y jugamos en casa. Es un partido señalado para que la gente se crea que necesitamos de ella. Si somos capaces de ganar mañana, sería sacar de la ecuación a un equipo muy importante de la categoría».
Palabras en el 8M
«Soy una persona que reivindica todos los días del año, va en mi persona. Días como este son necesarios, porque es el escaparate donde todo el mundo escucha y está más receptiva. Uno de los motivos por los que vine aquí era porque entendía que el equipo femenino tenía un valor fuerte en el club. Encima estamos haciendo muchas cosas para mejorar la situación de futbolistas y staff, para mejorar al equipo y en general. Soy consciente del esfuerzo, no todos están dispuestos, y por eso estoy orgullosa de estar donde estoy. Derribamos barreras y vamos dejando huella que permita que gente de otras generaciones viva en una realidad mejor».
