La Primera Federación encara la recta final de su temporada regular y todos los equipos aprietan los dientes. Pero este tramo decisivo también pone a prueba los nervios de muchas directivas de clubs que pelean por los objetivos y no siempre consiguen mantener la calma en momentos de tensión. Un buen ejemplo puede ser la noticia con la que se despiertan este lunes en el Bierzo, el cese de Iñigo Vélez como entrenador de la Ponferradina.
El club del Toralín comunicaba esta mañana la decisión «con el objetivo de mejorar la dinámica deportiva» al tiempo que trabaja ya en «la contratación de un nuevo técnico, mientras el equipo continúa con sus entrenamientos habituales para la preparación del próximo partido».
No está en buen momento la Ponferradina, que sólo ha ganado un partido de los últimos seis y ante el Lugo extendió su racha de jornadas sin conocer la victoria a tres. El empate sin goles ha colmado la paciencia de la directiva blanquiazul a pesar de verse únicamente a dos puntos del liderato y todavía con varios duelos directos por disputar hasta final de año.
El esfuerzo invernal, sin resultados
Quizá sea precisamente ese el motivo del cese de Vélez, la sensación de que el equipo todavía está a tiempo de todo, pero necesita un golpe de timón que no ha llegado a pesar del gran esfuerzo en el mercado de enero. Uno de los fichajes de campanillas en el Grupo I fue la vuelta a casa de Borja Valle, al que pronto se unió otro exdeportivista como Samuele Longo para cambiar por completo la cara del ataque. También atrás llegó otro refuerzo de entidad como David Andújar, que había coincidido con Pablo Vázquez en el Cartagena en Segunda División. Pero la segunda vuelta no está llevando el camino esperado – sólo dos triunfos – y Vélez dejará su sitio a otro técnico que quizá tenga la fórmula… o no.
