El Deportivo se ha repuesto con tres victorias consecutivas al primer bache de la temporada. Quizás con más puntos que fútbol, pero en este deporte lo que da de comer son los resultados. Tras un magnífico arranque liguero, el mes de octubre (dos puntos de doce posibles), en el que se enfrentó a rivales directos por los puestos de ascenso, hizo disparar las alarmas. Al equipo se le vieron las costuras y cayó hasta la octava posición al finalizar la undécima cita en el calendario.
Al Dépor le pesaron las bajas de jugadores importantes en varios encuentros, pero al técnico catalán le tocó reaccionar y replantearse sus prioridades: «Hemos hablado de lo que queremos, dónde empezamos y dónde queremos ir. Lo importante es encontrar equilibrio que hemos dejado de tener», indicó el entrenador blanquiazul. Pues dicho y hecho. Hidalgo, como si se tratase de un arquitecto, remodeló su obra y comenzó a construir la casa por los cimientos. Una base sólida sobre la que protegerse -ante Eibar, Almería, Málaga, Racing y Valladolid no consiguieron dejar la portería a cero y recibieron 8 goles, un 61% de los tantos encajados en el primer tercio de Liga-. A partir de esa premisa ya llegará lo demás, porque las diferencias, con jugadores del nivel que tienen Yeremay, Mario Soriano, Luismi Cruz o David Mella, las vas a seguir marcando.
Zaragoza como punto de retorno
La hemorragia se paró contra el Real Zaragoza. El candado volvió a la portería de Germán Parreño en un partido en el que apenas se pisaron las áreas en la primera mitad. El Deportivo maduró el partido ante un rival necesitado de sumar los tres puntos y esperó a que los maños diesen un paso en falso para sentenciarlos. El primer gol llegó en una jugada de estrategia con Mario Soriano como protagonista y a partir de ahí el partido ya estaba donde Hidalgo pretendía. El Zaragoza se volcó con más corazón que cabeza al ataque y el de Granollers lo aprovechó. Cedió la posesión y corrió al contraataque.

Stoichkov entró por Zakaria y Yeremay pasó a ser el hombre más adelantado. Un falso delantero perfecto para el contexto del choque. El Dépor se encuentra cómodo defendiendo cerca de su área, en un bloque junto y replegado que además sabe castigar al rival en transiciones rápidas. El canario se convirtió en una isla y, en una jugada individual de 70 metros, firmó el 0-2 para sentenciar la victoria. El gol se lo inventa él mismo, pero todo responde a una situación buscada por Hidalgo.
Plan de partido similar ante la Cultural
Contra la Cultural Leonesa la estrategia del Deportivo volvió a ir encaminada por priorizar la fase defensiva. Los visitantes arriesgaron en salida de balón y el Deportivo se llevó de nuevo los tres puntos por su mordiente con y sin balón. El técnico deportivista planteó un 5-3-2 que permitía igualar en una presión alta (con Quagliata en la primera parte y David Mella en la segunda saltando desde zona intermedia de extremo a lateral) y recuperar el balón en campo rival. Al más puro estilo Hansi Flick, defendiendo hacia adelante y con la última línea defensiva a la altura del centro del campo. Cuanto más cerca robes de portería contraria, menos toques necesitas para atacar portería rival.
Así llegaron los dos primeros goles. Zaka se aprovechó de la presión de Villares para anticipar el pase del defensor leonés y definir mano a mano ante Edgar Badía. En el segundo tanto pasó a ser el asistente, tras otro error de la Cultural con la defensa abierta. 2-0 al descanso y los tres puntos en el bolsillo. José Ángel salió al campo en la segunda mitad y dio más balón a los suyos para controlar el partido. El daño ya estaba hecho y solo faltaba llegar al final de partido.

El Arcángel, testigo de la pegada herculina
El Córdoba, una de las escuadras más atractivas de ver de la categoría por su valentía y alegría, expuso todas las debilidades y fortalezas del equipo de Antonio Hidalgo. Iván Ania decidió ir a buscar al Dépor a su propia área y a los blanquiazules les costó progresar en el juego, pese a colocar a Luismi Cruz a las espaldas de los centrocampistas cordobesistas. Golpear en largo sobre Zakaria (en una situación de igualdad) era el plan B, pero el neerlandés no se impuso en prácticamente ninguna disputa aérea y no fue capaz de oxigenar al Deportivo para poder ganar metros.
Con un juego espeso y poco certero, el Deportivo se refugió de nuevo en defensa y, aunque concedió 22 remates, volvió a ser un equipo fiable en esa faceta, con el asterisco de los últimos quince minuto, donde si que achicó agua. La posesión de balón y el dominio del juego no fueron suficientes para el Córdoba, que presenció en primera persona el acierto herculino de cara a puerta. Tres tiros, tres chispazos y tres dianas. Y los puntos volaron a A Coruña.
Menos construcción de juego, un 40% de posesión y un fútbol mucho más directo y vertical. El Dépor de las últimas tres jornadas no elabora, destruye a base de eficacia. Cierto es que los deportivistas cuentan en plantilla con perfiles de jugadores dotados para tener el balón, ser protagonista y someter a sus rivales, pero vuelven a ser líderes de Segunda División con un plan distinto. Para algunos es un fútbol rácano para las posibilidades del equipo, para otros pesa más ser contundente en las áreas y ganar. Diferentes puntos de vista y todos igual de válidos, porque la única verdad absoluta es que el Deportivo de Antonio Hidalgo vuelve a ser primero.
