El mal de las cartulinas amarillas está siendo junto a las lesiones uno de los principales quebraderos de cabeza para Antonio Hidalgo. La falta de efectivos en la defensa y el riesgo de perder a más por sanción obliga al técnico del Deportivo a andar con pies de plomo a la hora de hacer sus alineaciones. Arnau Comas, Miguel Loureiro y Zakaria Eddahchouri llegaron al partido ante el Ceuta como apercibidos y a ellos se unió en el tiempo de descuento Diego Villares.
Lo cierto es que el conjunto blanquiazul puede dar gracias, pues la entrada del capitán a Cristian Rodríguez fue como mínimo ‘naranja’. El criterio del colegiado se inclinó por el indulto y perdonó una posible expulsión, aumentado el enfado de la expedición ceutí, sobre todo de su entrenador. Así las cosas, el de Vilalba vio una tarjeta que le deja a solo una de la suspensión, si bien es cierto que en esa parcela de la medular las necesidades no aprietan tanto como en la zaga.
Una hipotética baja del ‘8’ supondría un problema no solo por su liderazgo sobre el campo, si no porque su nivel ha ido elevándose en los últimas jornadas. Sobre todo a raíz de la vuelta de José Ángel a la titularidad, compañero con el que ha demostrado entenderse a las mil maravillas desde su primer año juntos en Primera Federación.
Un futbolista ‘multiusos’
Tras varias temporadas, el centrocampista ha sabido adaptarse a diferentes roles, convirtiéndole en un fijo para los diferentes entrenadores que ha tenido en el Deportivo. Además de en el medio, también ha sido usado como ‘parche’ cuando ha habido alguna lesión en el lateral derecho, posición ahora comprometida por las bajas de Ximo Navarro y Lucas Noubi. El recambio natural en esa parcela es Miguel Loureiro, pero Villares o la cantera surgen también como posibles alternativas.
