El Deportivo llega a Valladolid con la historia pesando en los hombros y la ilusión empujando por la espalda. En el José Zorrilla, un estadio que tantas veces se le ha atragantado, se abre la primera gran puerta: la del ascenso directo a Primera División. No es un partido más. Es el día que lleva toda una temporada dibujándose en el horizonte. El día que puede borrar ocho años de ausencia en la élite y convertir la larga espera en una mala pesadilla embarrada en la memoria.
A un lado, un equipo que depende de sí mismo. Al otro, un escenario hostil, de los que exigen carácter, resistencia y fe. No será sencillo. Nada lo es. Detrás, una marea blanquiazul dispuesta a ocupar cada rincón de Pucela, a empujar cada balón consciente de que el objetivo no se juega solo en el césped, sino también fuera. Todo conduce a este instante. Noventa minutos para romper el pasado. Noventa minutos para volver. Es el momento. Es tu momento, Dépor.
Análisis táctico
El Real Valladolid de Fran Escribá un equipo eminentemente pragmático, construido desde el orden y la supervivencia competitiva. Parte con bloques muy juntos en zona media-baja y una prioridad clara: proteger el carril interior y obligar al rival a progresar por fuera. La presión es selectiva, no constante, activándose en situaciones concretas (pases atrás, recepciones incómodas o bandas), mientras que el resto del tiempo el equipo prefiere mantener estructura. En ataque, la propuesta es directa y vertical: salida sencilla, mucho juego hacia el delantero para fijar y descargar y progresión rápida hacia bandas, donde los extremos y laterales generan la mayor parte del peligro mediante centros y acciones de uno contra uno.
El equipo destaca más por competitividad y transición que por juego posicional elaborado. Tras robo, busca velocidad inmediata con jugadores como Biuk o Peter Federico, mientras que su principal debilidad aparece en la transición defensiva y en la protección del área, donde sufre en centros laterales, segundas jugadas y desajustes tras pérdida. Chuki, cuya participación es altamente improbable, aporta algo de pausa entre líneas, pero el sistema no depende del control del balón sino de la eficiencia. En conjunto, es un Valladolid de bloque medio, emocionalmente más estable que en etapas previas, pero aún limitado en producción ofensiva y vulnerable cuando el partido se rompe o se le obliga a defender muchas acciones dentro del área.
El once rival
Con las bajas seguras de Marcos André, Ohio, Sergi Canós y Guille Bueno, por lesión, y de Clerc, por sanción después de la roja recibida en el Sardinero, la apuesta de Fran Escribá es una incógnita. Como también lo es la participación de Garriel y Erlien, con trabajo específico por semana, y del diferencial Chuki, firmado ya por el Werder Bremen y que se quedó fuera de la lista para viajar a Santander por «decisión técnica».
De esta forma la alineación de partido del cuadro vallisoletano podría ser la siguiente, aunque Escribá ha admitido que quiere ver jugadores menos habituales: Guilherme, que perdió protagonismo en la segunda vuelta, repetiría bajo palos. La defensa estaría formada por Iván Alejo en el lateral derecho, Jaouab y Pablo Tomeo o David Torres en los centrales y la posible aparición de Michelin a pierna cambiada en el carril zurdo.
La sala de máquinas blanquivioleta la formarían Lachuer y Ponceau con Víctor Meseguer actuando de enlace entre el centro del campo y el ataque. El desborde en las bandas parece estar reservado para Peter Federico y Stipe Biuk mientras que la delantera se la repartirían Latasa o el canterano Ángel Carvajal. Jugadores del filial y que formarán parte de la plantilla pucelana la próxima temporada también tendrán sus opciones saliendo desde el banquillo.
Precedentes
Si el Dépor quiere tener ciertas opciones de certificar el ascenso deberá romper con una muy mala historia en territorio vallisoletano. El equipo coruñés solo ha ganado en 5 de sus 46 visitas a Pucela con 12 empates y 29 derrotas. En los últimos 50 años solo ha triunfado en Zorrilla en dos ocasiones: 0-1 (Pauleta) en la 1998/99 y 0-1 en la 2002/03, ‘gol partita’ de Makaay.
