Tras convertirse en uno de los pilares del Deportivo de la 26/27, a José María Giménez le toca volver ya a la que fue su casa. El central uruguayo, cedido esta temporada por el Atlético de Madrid, podrá enfrentarse a su equipo de procedencia tal y como afirmó Antonio Hidalgo en la rueda de prensa tras el empate contra el Levante. «Entiendo que sí» podrá jugar, respondió ante la duda de si existía la denominada cláusula del medio con el zaguero.
Un regreso con carga emocional
Giménez llegó al Deportivo el 1 de septiembre cedido por el Atlético hasta final de temporada, tras más de una década como rojiblanco. Desde su llegada se ha hecho con un sitio fijo en el centro de la defensa y su presencia en Madrid el 24 de octubre tendrá un significado especial, tanto para él como para la afición colchonera.
La duda es con quién formará pareja. Bright Ede, su compañero habitual, se retiró ante el Levante con una lesión en el isquiotibial que Hidalgo describió como de «no demasiada buena pinta».
El Giménez que se ve desde fuera
Más allá de lo táctico, el partido ante el Levante dejó dos imágenes del uruguayo que recogió la realización de Movistar Plus. La primera, su reacción a la ocasión del Deportivo en los minutos finales, la que pudo valer la victoria. Joseman Giménez se llevó las manos a la cabeza como cualquier aficionado en la grada de Riazor, desplomándose de rodillas sobre el césped.
La segunda, en tono distinto: el central no pudo aguantar la risa al ver a Yeremay con el gorro azul que llevaba tras el golpe en la cabeza que le obligó a pedir el cambio.
Dos gestos que explican por qué, a mes y medio de su llegada, Giménez ya se ha ganado al vestuario y a la grada. En el Metropolitano, su club de toda la vida lo verá defender el escudo de otro.
