El Deportivo se hizo con los tres puntos después de seis jornadas sin lograr remontando el marcador ante un Osasuna que se había puesto por delante en Riazor. El planteamiento de Antonio Hidalgo, tantas veces criticado, fue en esta ocasión uno de los argumentos que acabaron siendo decisivos para que el equipo blanquiazul venciese y confirmase las buenas sensaciones de jornadas anteriores. El extécnico del Dépor ABANCA Manu Sánchez analiza las claves del encuentro, con protagonismo para un Aubameyang espectacular en su vuelta después de la lesión de menisco.
1. Planteamiento ganador
Antonio Hidalgo salió a competir contra Osasuna con un planteamiento ofensivo y dominador. Renunció a la tercera pieza del puzle en el centro del campo para proyectar a un Mella por fin como extremo. Luismi, esta vez partiendo de izquierda, generaba esas superioridades por dentro con la compañía y movilidad de Yeremay. Bil, menos combativo de lo habitual, estiraba el equipo fijando la zaga pamplonica y evitando sus habituales desmarques de apoyo a campo completo (me queda la duda de si por un lado era una clara instrucción táctica para generar mayor espacio de actuación para la línea anterior o si el bueno de Bil no ha tenido una buena semana en lo físico y no estaba al 100%).
En mi opinión, el plan de partido, además de acertado, funcionó a la perfección, ya que, al contrario de lo que expresó Arrasate en rueda de prensa, el Dépor fue superior todo el partido, generó y solo concedió en el gol visitante y escasas opciones de ataque de los rojillos.
2. El plus del sentimiento
En todas las facetas de la vida, cuando sumas sacrificio, talento, concentración y además le pones corazón, es difícil que no destaques. Miguel Loureiro es el fiel reflejo de esa idea. No pierde nunca de vista lo que ocurre sobre el verde. Correoso en los marcajes y muy atento a las vigilancias, obligó a Budimir a salir de su zona de confort para intentar contactar con la pelota. La confianza siempre es un grado y el cercedense la está haciendo suya aportando en los momentos con balón para atreverse incluso a tirar algún que otro caño. Siempre me gustó medir el compromiso defensivo de un futbolista por la intensidad y buen posicionamiento en los repliegues defensivos. Ahí, el Loureiro que decimos que ‘siempre te da un 7’ llega a matrícula de honor.
3. Tareas pendientes
Las victorias generan el mejor escenario posible para trabajar sobre los errores. Las semanas son más plácidas. El futbolista está más relajado y los que mandan no aprietan. Con ese cóctel, Hidalgo y su staff intentarán corregir los excesivos centros laterales del partido del lunes. Como ya reconoció el técnico tras el partido, es necesario percibir mejor los momentos para atacar directamente sobre la última línea, más aún cuando sobre el terreno de juego dispones a tus mejores futbolistas para asociarse con la pelota y solo pueblas área rival con un único rematador.
Prueba de ello es la jugada del segundo gol, donde Bil ya tiene sobre el campo a Auba como acompañante y el posicionamiento ofensivo es mucho más adelantado y con más compañeros poblando el área rival.
Otros dos aspectos que requieren de la atención del míster son el excesivo control del reinicio del juego (renunciamos habitualmente a intentar sorprender con saques rápidos) y la salida de balón. Son dos aspectos muy entrelazados y que nos generan más problemas que beneficios.
Es obvio que la confianza de Leo Román en esa faceta está por los suelos y muchas veces, modificar los mecanismos de salida en favor de las virtudes de tus futbolistas suele mejorar el resultado final de la misma.
4. El regreso de Aubameyang
Los jugadores de la talla de Auba generan expectación e ilusión a los suyos al mismo tiempo que incertidumbre y dudas sobre los rivales. Cuando más frío estaba el estadio y solo animaban los de siempre, saltó al campo el de Gabón para revitalizar a Bil y meter en apuros a Boyomo y Catena. Una recuperación milagrosa para un jugador que a sus 37 años devora cada momento que está viviendo en A Coruña.
Dos desmarques de ruptura, una presión agresiva, un intento de chilena y un remate de los que dejan fotos para el recuerdo por la altura del mismo fueron más que suficientes para comprobar que la recuperación es total y que el Dépor puede presumir de un delantero de talla mundial en sus filas.
5. Mario Soriano
Uno de los más destacados ayer y posiblemente el más regular en lo que va de campeonato. Y no, no tengo ningún cable que recoger. Más allá del titular en el que se quedó la mayoría, reitero textualmente mis palabras: «Es un grandísimo futbolista y uno de los mejores del año pasado, pero no creo que esté al nivel, todavía, de lo que muchas veces escucho sobre él». Mario Soriano no es Valerón ni es Mauro. Como bien dijo el Flaco recientemente, no hay que compararlo con nadie y él mismo está escribiendo su propia historia.
Y esto va principalmente para algún que otro que se presupone que asistía a las clases en la Avenida de Castelao y no se ha sentado en un banquillo ni para sacarse una foto. Para todo lo demás, Mario es nuestro actual ’21’ y lo está haciendo de cine. Que siga así por su bien y el del Dépor.