La táctica en el fútbol ha ido evolucionando con el paso del tiempo y hace ya más de cinco años una nueva norma entró para cambiar por completo el panorama futbolístico. Con la llegada de la pandemia se cambió el sistema de sustituciones. De las tres originales se pasó a un máximo de cinco, lo que permite a los técnicos variar más veces su dibujo a lo largo de un partido. Esto es lo que pretende un Antonio Hidalgo que, con sus tempraneras sustituciones y cambios de sistema, se podría considerar como el entrenador más intervencionista que ha tenido el Dépor, al menos en los últimos años.
El preparador catalán ha dejado una nueva prueba de ello en el encuentro de este domingo en El Sardinero. El primer cambio, y por tercera vez en el presente curso, lo realizó al descanso dando entrada a Mulattieri. Cuando aún estaba comenzando el segundo tiempo, ingresó Lucas Noubi en el lugar de José Gragera para modificar el esquema. Poco aguantó de este modo el equipo ya que, tras el segundo tanto del Racing de Santander, Hidalgo buscó soluciones y agotó sus últimas dos ventanas de cambios en apenas tres minutos, optando por una idea más ofensiva con la que tratar de buscar el empate.
Esta situación no es nueva para el deportivismo, ya que el míster blanquiazul también agotó los cambios antes del minuto 70 en la visita del equipo a Leganés. Tras una primera mitad que el Deportivo perdió por dos goles, llegó la revolución al descanso. Ximo Navarro, Mulattieri y Stoichkov protagonizaron un triple cambio en el entretiempo con el objetivo de darle la vuelta a la adversa situación que lucía en el electrónico. Hidalgo tocó con la tecla correcta con la introducción, a los 67 minutos, de Patiño y Luismi, volcando a los suyos en ataque y consiguiendo igualar la contienda en los últimos minutos.
Algo habitual en el nuevo Dépor, pero una rareza en los últimos años
Desde la introducción de la norma del quíntuple cambio, han sido seis -sin contar a Antonio Hidalgo- los técnicos que se han sentado en el banquillo del Deportivo. En estos más de cinco años, solo dos de ellos agotaron sus sustituciones antes que Hidalgo en las visitas a Butarque y El Sardinero. El primero de ellos fue Fernando Vázquez en la victoria por 0-1 ante el Elche en la temporada 2019-20, aún en Segunda División. El de Castrofeito utilizó su tercera ventana de cambios a los 66 minutos de choque para dar entrada a Ager Aketxe.

En el periplo deportivista por la categoría de bronce, Rubén de la Barrera fue el único en terminar de ‘mover el árbol’ antes que Hidalgo. El Deportivo visitaba Vigo para medirse a un Coruxo que le pasó por encima en la primera mitad con dos goles. Ante la adversidad en el electrónico, al coruñés no le tembló el pulso y dejó a cuatro jugadores en la caseta tras el descanso. Pasados 20 minutos del segundo tiempo, de la Barrera gastó su última bala introduciendo a Borja Galán, pero el equipo no supo reaccionar y el encuentro acabó con el mismo resultado con el que se llegó al descanso.
Más allá de las sustituciones, un Dépor con cambios constantes
Dejando a un lado los cambios de piezas, el nuevo Dépor de Antonio Hidalgo está en constante mutación durante los partidos. Desde el pitido inicial hasta el final, el equipo varía en numerosas ocasiones su esquema y son varios los jugadores que actúan en diferentes posiciones a lo largo de los 90 minutos. Así lo reconoció Miguel Loureiro en la zona mixta posterior al Racing – Deportivo. El cercedense es uno de los jugadores que se ve obligado a modificar su situación en función del rival y momento de partido, pudiendo actuar como lateral o central en la retaguardia deportivista.

El defensor, que ya conoce a Hidalgo de su etapa juntos en Huesca, apeló a la concentración como algo clave para adaptarse a lo que les pide el míster. Loureiro alabó al técnico catalán, su forma de ver el fútbol y de ajustar situaciones para darle la vuelta a la «inercia» del partido. En un «fútbol moderno que te exige mucho a nivel táctico», considera que están preparado para acometer esos cambios constantes puesto que es algo que entrenan cada semana y el equipo es «muy completo».
«Antonio es un entrenador al que le gusta cambiar cosas y estar analizando por donde hacer daño al rival o por donde estamos sufriendo más en los momentos de partido. Es capaz de ver el fútbol, saber por donde hacerle más peligro a los rivales y qué situaciones son más ventajosas para nosotros. Como futbolistas tenemos que estar muy concentrados. Son cosas que trabajamos durante la semana y estamos capacitados para hacer. Tenemos que estar con los cinco sentidos en eso. Evidentemente hay cosas en los partidos que no salen. Cuando el equipo rival te está desajustando hay que cambiar cosas para darle la vuelta y coger la inercia o el momento», reflexionó Miguel Loureiro.