El Deportivo volvió a jugar con fuego, pero esta vez supo apagar el incendio a tiempo. La victoria ante el Albacete (2-1) dejó sensaciones conocidas y una lectura positiva, los de Antonio Hidalgo no se dejaron llevar y supieron cerrar un partido que se complicaba. En ‘Los Apuntes’ con el profe Borja Guerreiro, analizamos las claves tácticas de un encuentro sostenido por la pegada inicial… y por Ferllo.

Analizamos el partido este martes en directo en Los Apuntes con Borja Guerreiro, también disponible en Twitch.
Un inicio con mando y talento
El Deportivo entró bien al partido, con personalidad y queriendo llevar la iniciativa desde la posesión. El Albacete no renunció a competir, pero el Dépor se sintió cómodo con balón, especialmente cuando lograba activar a su zona de talento. Ahí apareció Yeremay, que volvió a marcar la diferencia entre líneas. Una pared en la frontal y un golpeo preciso al palo largo abrieron el marcador y confirmaron que, cuando el Dépor conecta por dentro, es un equipo difícil de sostener.
Ventaja ampliada… y marcador engañoso
El segundo gol, en propia puerta tras un centro de Altimira, reforzó la sensación de control justo antes del descanso. Sin embargo, el 2-0 escondía un riesgo evidente. El Albacete había mostrado capacidad para ir y venir, y el Deportivo no estaba cerrando del todo el partido desde el juego.
El punto de inflexión tras el descanso
Hidalgo movió piezas pronto. La entrada de Villares buscó ordenar el centro del campo y proteger mejor las transiciones, pero el partido cambió con el gol de Samu Obeng. A partir de ahí, el Albacete dio un paso adelante y el Dépor se vio obligado a defender más cerca de su área. El encuentro entró en un escenario incómodo, con más centros y segundas jugadas.
Ferllo, decisivo bajo palos
En ese contexto apareció la figura de Ferllo. El meta sostuvo al equipo con varias intervenciones de mérito, especialmente en un remate de Rubio que pudo cambiar el partido. Su actuación permitió al Deportivo no perder la calma en el tramo más delicado, cuando el rival apretaba y el partido pedía cabeza fría.
Poso defensivo y gestión del final
Con el paso de los minutos, el Dépor ajustó mejor su estructura defensiva. La pareja Noubi–Loureiro ganó peso en el juego aéreo y en las vigilancias, mientras el equipo buscó enfriar el partido con posesiones más largas. Hubo incluso una ocasión clara para sentenciar, con Mulattieri llegando tarde a un centro peligroso de Yeremay, síntoma de que el partido seguía abierto hasta el final.
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