De ser poco menos que un cero a la izquierda a convertirse en la primera opción desde el banquillo para Antonio Hidalgo. Así ha cambiado en las últimas semanas el rol de Mohamed Bouldini en la plantilla del Deportivo, que jugó más de media hora -y dejando algunas buenas acciones- en la victoria del pasado fin de semana ante el Granada. Un nuevo papel que se explica en parte por la falta de efectivos en el puesto de delantero centro, pero también por el empeño del técnico en recuperar para la causa a un jugador que parecía una causa perdida.
Los últimos meses de la pasada campaña habían sido complicados para el atacante. «Ha sido una situación incómoda para las dos partes, porque cuando apuestas por un jugador y en segunda vuelta no lo pones hay que ver cómo se soluciona», explicó hace unas semanas en RiazorTV su representante Juanfran Moreno. Sin embargo, por la cabeza del marroquí solo pasa «llevar al club a Primera División».
No parece -al menos por ahora- que vaya a poder hacerlo desde la titularidad, pero lo que está claro es que para el nuevo entrenador del Deportivo no va a ser un recurso desaprovechado. Si es capaz de aportar sobre el césped va a jugar y así lo ha demostrado Hidalgo en sus primeras actuaciones desde el banco. Pese a pedir refuerzos en la zona de ‘9’, no le ha temblado el pulso a la hora de darle la oportunidad.
La gran prueba de ello es que, más allá del último partido en La Romareda con todo ya decidido, Bouldini no jugaba tanto tiempo con la camiseta deportivista desde el 29 de enero -55 minutos-, cuando fue titular en el empate a cero frente al Tenerife.
Una pretemporada con opciones
Los encuentros preparatorios han servido también para verle tocar el balón e incluso marcar un gol ante la SD Compostela en el estreno con público de la pretemporada. En el resto, con la única excepción de Ourense, ha participado en todos los choques de esta nueva etapa, demostrando la confianza del cuerpo técnico.
