De capitán general en el campo a técnico revelación en Segunda División. Los años pasan, los escenarios varían y Pablo Hernández es el ejemplo perfecto. Tras siete temporadas en Primera, dos etapas diferentes por la Premier League y varias internacionalidades con España, el castellonense decidió colgar las botas en 2023 para iniciar su camino en los banquillos.
El estreno no fue sencillo. Con un arranque de curso muy pobre bajo el mando de Johan Plat —solo 2 puntos de 15 posibles—, el Castellón decidió prescindir del técnico neerlandés y explorar opciones internas antes de lanzarse al mercado. La apuesta fue valiente y con el paso del tiempo ya se puede calificar como acertada. Pablo Hernández, en principio un parche provisional, acabó ganándose el puesto a base de resultados, con tres triunfos seguidos.
Desde que tomó las riendas, los albinegros han escalado posiciones hasta colarse en zona de playoff y ahora sueñan por qué no, con regresar a la máxima categoría. En once jornadas al frente suma 7 victorias, 2 empates y 2 derrotas. Unos números que convierten al Castellón en el segundo mejor equipo de la categoría desde su desembarco en el banquillo blanquinegro.
Alegría sostenida: el pequeño cambio en el juego
La clave del cambio está en la solidez. Pablo Hernández ha reforzado el centro del campo con una estructura defensiva clara. Un 4-2-3-1 que ha ordenado al equipo y hace sostenible el juego tan ofensivo y vistoso que propone el conjunto orellut. Todo lo bueno que tenía el Castellón del curso pasado —dinamismo, permutas constantes de posiciones y movilidad con balón— se mantiene, pero ahora con una base más firme que hace al equipo más competitivo. Presión alta, posesiones agresivas y un plan remodelado que empieza a dar frutos.
Este fin de semana, los caminos de Pablo Hernández y el Deportivo volverán a cruzarse. Lo harán por primera vez desde aquel junio de 2023, cuando el entonces extremo derecho envió al limbo un penalti en el tiempo de añadido que, a la postre, no importó para nadie. Mucho ha llovido desde entonces. Ambos clubes dejaron atrás la Primera Federación y atraviesan ahora uno de sus mejores momentos recientes, con los pies en el suelo y la vista puesta en cotas mayores.
