El Deportivo se hizo con los tres puntos por segunda semana consecutiva. En esta ocasión ante la Cultural Leonesa en un partido donde tuvo más efectividad que juego. Una materia en la que debe mejorar el conjunto blanquiazul de cara a las próximas semanas. Así lo define Manu Sánchez, que deja sus tres claves del encuentro de este domingo en Riazor.
1. Vivir de regalos
El primer tiempo del Dépor se resume prácticamente en las jugadas del 1-0 y el 2-0: «Con dos regalos conseguimos dos goles y poco más en esa primera parte». Precisa Manu que «no fuimos capaces de generar fútbol ni ocasiones claras. En cambio la Cultural sí tuvo dos, sobre todo la de Selu». Una dinámica que muestra «lo que engañan los números ‘fríos’ de disparos a puerta, ocasiones… y la realidad del partido. Con dos disparos el Dépor hizo dos goles que fueron dos pérdidas del rival».
2. Poco juego
No tuvieron enfrente a un equipo muy propositivo, pero los de Hidalgo también pecaron de falta de creatividad. «Un buen triunfo, pero no un buen partido; seguimos con problemas de generación de fútbol, pero ante rivales como la Cultural Leonesa con tantas facilidades se nota menos». Recuerda que «en los primeros quince minutos no generamos ninguna ocasión hasta el regalo de Navidad que nos sirve el 1-0 en bandeja».
Sobre el rival, vio a una Cultural con idea claras, pero limitadas: «Recibimos a un equipo bien plantado, con un bloque medio para tratar de dificultar la progresión del Dépor. Creo que lo hicieron bastante bien, pero la falta de Chacón les dejó bastante mermados ofensivamente».
3. Duelo sin intensidad
Las «numerosas pérdidas no forzadas» de la Cultural evidenciaron una falta de intensidad que se notó en el partido. «Parecía un amistoso y hay poco que rescatar», explica Manu Sánchez. «El tercer gol evidencia lo que es el partido: una conducción de veinte metros en la que nadie sale a su paso. El pase que da a Zaka está Barzic con él a dos metros sin un marcaje exhaustivo», señala. Por ello, «lo más importante son los tres puntos».
El apunte de Manu
En un partido sin mucha historia en la segunda parte, Yeremay fue de lo poco salvable para el espectador neutral: «Salió con intención de agradar y tuvo tres acciones de mucho mérito». Una de ellas en una acción individual que acabó con un balón picado al larguero de Édgar Badía. Lo que podía haber sido el gol de la jornada quedó en un intento de fantasía repelido por la madera.
