Más allá de los encuentros ante Castellón y Almería, en los que el Deportivo mostró todo su músculo ofensivo anotando ocho goles, al cuadro herculino se le está atragantando hacer goles en Riazor. Los blanquiazules solo consiguieron anotar más de un gol como local en dos de los trece encuentros disputados en su feudo. La producción ofensiva en cuanto a números en casa es la séptima peor de la categoría, con quince tantos en trece partidos.
Este domingo visita A Coruña el Huesca, un equipo que destaca por su solidez defensiva al ser el equipo que menos goles concede como visitante y el segundo que menos encaja en el global de partidos. Además, el conjunto oscense cuenta con Dani Jiménez, actual líder en la carrera por el premio Zamora de la categoría. El arquero sevillano cuenta con el mejor promedio de goles recibido únicamente 16 goles, una media de 0,7 por encuentro.
El defensor de la meta del Alcoraz es una de las figuras clave de su equipo, siendo titular en todos los partidos de la temporada a excepción de una pequeño tramo por problemas físicos. Su buen hacer bajo palos dio muchos puntos a su club y prueba de ello son las ocho porterías a cero conseguidas con él en el campo. Ante los coruñeses no lo consiguió, pero realizó tres buenas paradas que frustraron las opciones deportivistas en la primera vuelta.
Las esperanzas de batir a Jiménez puestas en Zakaria
Desde ese choque en agosto las cosas han cambiado para ambos equipos, mayoritariamente en el caso del club herculino con movimientos tanto en el banquillo como a nivel de jugadores. La llegada de Zakaria en el pasado mercado de invierno generó la ilusión de tener un nueve de garantías entre la parroquia deportivista.
En su debut en Riazor ya dejó una buena carta de presentación inventándose un gran gol con un golpeo potente desde el borde del área. Las buenas sensaciones se trasladaron al encuentro del pasado fin de semana a Elda donde fue uno de los jugadores que mejor rindió pese a no marcar. Este fin de semana, el neerlandés buscará replicar lo que ya hizo la única vez que pisó el estadio coruñés, abrir la lata para tratar de ganar a uno de los rivales de la zona de honor de la categoría de plata del fútbol español.
