El Deportivo vuelve esta temporada a Primera División después de cuatro años de ausencia y la intención del club blanquiazul pasa por volver a asentarse en la máxima categoría tras un largo periplo por el barro. Un objetivo ambicioso, pero no imposible, aunque sí será necesario tener en cuenta una serie de factores para que el plan pueda salir sin fisuras. En pleno mercado de fichajes, la labor del director de fútbol Fernando Soriano cobra especial relevancia, pero hay muchos asuntos más allá.
Confianza en el entrenador
La apuesta firma por Antonio Hidalgo será uno de los pilares sobre los que deberá construirse la permanencia del Deportivo en Primera División. Así se ha visto en casos de clubes anteriores en la primera categoría del fútbol español, donde mantener a un técnico únicamente por inercia o por evitar tomar decisiones incómodas no garantiza resultados. Los casos de Pepe Mel, Borja Jiménez o Imanol Idiakez evidencian que la continuidad debe estar respaldada por convicción, rendimiento y una idea clara de proyecto. Si el Dépor apuesta por un entrenador, deberá hacerlo con todas las consecuencias, dotándolo de estabilidad, recursos y respaldo institucional, pero sin caer en el error de prolongar una situación que no funcione únicamente por mantener una aparente calma.
Hombres clave del vestuario
La influencia de los pesos pesados dentro del vestuario será otro de los factores determinantes en la vuelta a Primera. Lo sabe bien Fernando Soriano, que ha renovado en los últimos días los contratos de Germán Parreño y sobre todo Diego Villares y a ellos podría unirse próximamente el lateral Ximo Navarro, con mucha más experiencia en la élite. Ya sea con un rol titular o desde el banquillo, los tres son grandes referentes también para la afición.
La apuesta por la cantera
La cantera de Abegondo también está llamada a desempeñar un papel protagonista en la lucha por la salvación (y quién sabe qué más). El ascenso y la consolidación del proyecto blanquiazul no se entienden sin la irrupción de talentos formados en casa como Yeremay, David Mella y más recientemente Nsongo Bil y Noé Carrilo. De hecho, el camerunés fue el autor de los dos goles en el partido de Pucela ante el Valladolid. La capacidad del club para seguir generando recursos propios no solo supone una ventaja económica, sino también competitiva, al incorporar jugadores identificados con el escudo y con hambre de crecimiento. Algo a lo Massimo Benassi dio forma numérica: un 25% de jugadores ‘made in Abegondo’ en la primera plantilla.
Seguridad de atrás hacia delante
La seguridad defensiva aparece igualmente como una condición indispensable para alcanzar el objetivo. La historia reciente ofrece una lección clara: en la temporada 2017-18 el Deportivo acabó descendiendo tras convertirse en el equipo más goleado de la categoría (76 tantos en contra). En Primera División, competir pasa por minimizar errores y construir desde atrás hacia adelante. Un bloque sólido, capaz de conceder poco y mantener la regularidad en las áreas es capital para sufrir lo menos posible. El centro de la zaga y también los laterales, donde solo tienen contrato Altimira y Quagliata, son dos parcelas donde Fernando Soriano tendrá que trabajar en los próximos meses.
La ‘regla de los 40 puntos’, al alza
Por último, la clásica barrera de los 40 puntos ya no ofrece las garantías que sí podía garantizar temporadas atrás. En las dos últimas se ha demostrado que la permanencia exige cada vez más puntuación como consecuencia de la creciente igualdad de la competición, obligando a los equipos candidatos a la salvación a mantener un ritmo constante de puntuación durante todo el campeonato y evita que puedan confiarse al alcanzar esa cifra simbólica. Para el Deportivo, el objetivo deberá ser mirar más allá de los 40 puntos y asumir desde el inicio que la permanencia probablemente requerirá un rendimiento superior al que históricamente se consideraba suficiente.
