El 12 de mayo es una fecha que ya vive en la memoria de todo el deportivismo. Este martes se cumplen dos años desde que el Deportivo resurgió de sus cenizas tras certificar su regreso al fútbol profesional después de cuatro temporadas en el barro. Lucas Pérez, con un golazo de falta ante el Barcelona Atlètic, fue el encargado de desatar la locura en Riazor.
Dos años después de aquel día echamos la vista al pasado para recordar aquel día desde el punto de vista de los aficionados. Aquel recordado hito se podría dividir en cinco actos de total comunión entre la afición y los futbolistas. Si fuiste uno de los que vibró con el Deportivo aquel día, revívelo y búscate en nuestras galerías.
De la calle San Juan a Riazor
Horas antes del comienzo del encuentro miles de deportivistas se reunieron en la calle San Juan y peregrinaron desde el centro de la ciudad hasta el estadio. Cánticos, pancartas, banderas, bengalas… la afición herculina animó la previa del encuentro con un espectacular corteo que dio inicio a una tarde mágica.
El recibimiento al autobús
Tras el corteo, los hinchas esperaron la llegada del autobús en los aledaños del estadio de Riazor. Desde su llegada al campo, los futbolistas del equipo coruñés sintieron el aliento de su gente, repartida a ambos lados de la calle por buena parte del paseo marítimo y Manuel Murguía.
Los nervios en el estadio
Una vez dentro, la hinchada siguió animando a su equipo, aupándolo hasta la victoria. Lucas Pérez, poco antes de llegar a la hora de juego, devolvió ese cariño a los aficionados en forma de gol. La locura y la emoción se apoderaron de las gradas a partir de ese momento.
La fiesta en la explanada
Tras la conclusión del encuentro, jugadores y afición celebraron juntos, primero en el césped y posteriormente en un escenario montado en la explanada de Riazor.
Cuatro caminos dos semanas después
La ansiada y habitual visita a Cuatro Caminos tuvo que esperar un par de semanas más. Fue tras el encuentro ante el Real Unión cuando el Dépor sacó a pasear por toda la ciudad el autobús del ascenso. Su destino final, como es tradición en la historia deportivista fue una fuente de Cuatro Caminos abarrotada por una cantidad ingente de deportivistas.




































































































































































































































































































































































































