Hay trayectorias que parecen cerrarse en círculo. La de Riki Rodríguez es una de ellas. El nuevo futbolista del Deportivo regresa a Riazor años después de debutar en el fútbol profesional precisamente ante el Dépor, y lo hace tras haber vivido uno de los capítulos más importantes de su carrera… también en A Coruña, pero con otra camiseta.
La historia se remonta al 18 de agosto de 2019. Riazor. Minuto 86. Un joven Riki se prepara en la banda para entrar al terreno de juego en el Deportivo–Oviedo, con 2-2 en el marcador. Sustituye a Ortuño y, apenas dos minutos después, Christian Santos firma el 3-2 definitivo. Aquel día se produjo su estreno en Segunda División con el Real Oviedo, el club en el que se había formado desde categorías inferiores.
Ese debut no tuvo continuidad inmediata. Riki alternó apariciones con el primer equipo (cuatro partidos más) con su presencia en el Oviedo Vetusta, en Segunda B, donde disputó 17 encuentros y anotó dos goles. La temporada siguiente volvió a tener minutos en Segunda —cinco partidos— antes de iniciar un periplo que marcaría su carrera: Racing de Santander, Burgos y, finalmente, Albacete.
En Santander, ya en Segunda B, encontró continuidad (12 partidos) y sensaciones. El siguiente paso fue el Burgos CF, donde vivió una experiencia que él mismo reconoció como complicada. “Venía de situaciones difíciles, había estado en varios equipos en poco tiempo y no terminaba de encontrar mi sitio en el fútbol profesional”, explicaría más tarde en La Tribuna de Albacete. Aquella cesión se cortó antes de tiempo y abrió la puerta a un giro clave.
Ese giro llegó en Albacete. El Albacete Balompié apostó por él y, con Rubén de la Barrera al mando, Riki encontró por fin una mayor estabilidad. Fue uno de los hombres que figuró en el ascenso de Primera Federación a Segunda División… logrado, de nuevo, en Riazor y ante el Deportivo. Una noche inolvidable para el club manchego y especialmente amarga para los coruñeses.
Desde entonces, Riki se convirtió en una pieza indiscutible, primero con Rubén Albés y después con Alberto González. Capitán, referencia en el vestuario y futbolista respetado. Un líder poco dado a los discursos grandilocuentes, como él mismo definió: “Intento liderar desde el ejemplo, desde el trabajo diario, el cuidado personal y la constancia”.
El destino volvió a cruzarlo con el Dépor ya en Segunda. En la pasada temporada sufrió un 5-1 en Riazor con la camiseta del Albacete -en la primera vuelta, 2-5 en su campo-, un partido cargado de emociones. “El último recuerdo que tenía de este campo era otro, con una sensación diferente”, reconocía tras el encuentro. También había quedado atrás aquel debut en la primera jornada de Segunda contra el Deportivo, cuando el ritmo de la categoría fue lo que más le sorprendió: “Lo que más costaba era creerte que estabas ahí”.
Nacido en Oviedo el 25 de septiembre de 1997, Riki se formó en el fútbol asturiano y se curtió en Tercera y Segunda B en equipos como Tineo, Marino de Luanco o UP Langreo, antes de dar el salto definitivo. Mediocentro ofensivo o mediapunta, destaca por su trato de balón, capacidad para asociarse y aparecer entre líneas, además de un buen disparo desde media distancia.
Ahora, el camino le devuelve al punto de partida. Riki regresa a Riazor, pero para enfundarse una nueva camiseta hasta 2029. Lejos queda aquel debutante de 2019, ahora lo hace tras vivir todas las caras del fútbol. Su historia, ahora, se escribe en color blanquiazul. Y, curiosamente, su estreno puede ser este mismo domingo contra el Albacete en Riazor.