Si nada cambia hasta la medianoche, el Deportivo cerrará la primera mitad de enero sin haber completado un solo movimiento en el mercado de invierno. La ventana se cierra el 3 de febrero, por lo que técnicamente no se ha llegado al ecuador, pero la realidad es que han pasado ya dos semanas desde las campanadas, y van a cumplirse dos partidos de Liga, sin que Óscar Gilsanz tenga caras nuevas a su disposición.
Las prioridades están claras. O al menos así lo parece. Un mediocentro organizar que acompañe a Mfulu, José Ángel y Villares después del fiasco con Patiño y la fallida reconversión de Hugo Rama; y un delantero que al menos ofrezca el trabajo que está mostrando Barbero, pero que mejore las prestaciones con la pelota, tanto fuera del área como de cara a portería. En esta zona, la decepción la protagoniza Bouldini.
Fernando Soriano apunta alto
Tanto en una posición como en la otra, el Deportivo se ha propuesto objetivos de máximos. El club blanquiazul está tanteando jugadores de categorías superiores que no estén contando con todos los minutos que quisieran con la esperanza de que el proyecto de Riazor sea seductor.
Iker Bravo, según avanzó el AS, o incluso Pau Víctor, como informó la SER, han sido o son nombres punteros en la lista de la dirección deportiva. También difícilmente alcanzables. Para el centro del campo, además de Terrats, del Villarreal, desde Italia ponen encima de la mesa a Oier Zárraga, compañero de Bravo en el Udinese. El último candidato estaría más cerca, en el Leganés de Borja Jiménez. El argentino Julian Chicco, sin minutos en Butarque tras el ascenso a Primera, es otra de las opciones, tal y como desveló Marca.
Todo ello sin olvidar la posibilidad de reforzar otras posiciones en las que el equipo también ha mostrado carencias, como el centro de la defensa – en DXT informan del interés de Domingos Duarte -, o los extremos ante la falta de alternativas en casa a Mella y Yeremay.
El caso Yeremay desvía la atención del atasco en la operación salida
No le va mejor al Deportivo en la columna de salidas, que también sigue en blanco. A nivel administrativo, el club no necesita dar ninguna baja para poder firmar jugadores, pero lo cierto es que ahora mismo hay 25 jugadores en plantilla y elevar todavía más esa cifra dificultaría la gestión del día a día.
El caso Yeremay lleva varios días desviando la atención de una cuestión que debería ser tan importante como los fichajes. Futbolistas que apenas han contado hasta ahora como Charlie Patiño, Hugo Rama o Davo tienen su futuro en el aire hasta el momento.